Brujas se escapó de un cuento

Entre canales, museos y un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad, esta ciudad de Bélgica es ideal para una recorrida de un par de días. Secretos de un sitio medieval.

Al noroeste de Bélgica y con unos 120 mil habitantes, Brujas es una de las urbes medievales mejor conservadas de Europa. Con una red importante para hacer biciturismo, pintorescos canales, una veintena de museos, tiendas de chocolate y un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad en 2000, fue hasta el siglo XV una de las ciudades más prósperas del continente. Hoy, es una de las más elegidas por turistas que se sorprenden a cada instante al caminar por ese colorido casco antiguo.

El nombre de Brujas no procede de ningún proceso judicial contra antiguas curanderas, sino de la raíz flamenca bryggia que quiere decir “muchos puentes”. Su red de canales, por la que se la ha llamado la “Venecia del norte”, hizo que fuera un importante centro comercial del norte de Europa. Sin embargo, desde el siglo XVI cuando el río Zwin se encenagó, la ciudad comenzó una época de decadencia. Y fue 400 años más tarde que gracias a una profunda restauración pero que respetó el trazado del año 1200, pasó a ser un centro turístico clave del país, y recibe más de 3 millones de viajeros por año.

Al ser una ciudad pequeña, visitarla en dos días es un buen plan y no hará que uno termine aburriéndose. Y un buen arranque es transitar por los canales en alguna de las pequeñas barcas que atraviesan los numerosos puentes que conectan las calles de la ciudad. Algunos de los puntos de interés son el Mercado del Pescado, o Vismarkt, que data de 1821 y donde hay restaurantes (se puede comer por 25 euros) y artesanos. También aquí se encuentra la Plaza de los Curtidores, popular entre los artistas y de ambiente agradable e íntimo para admirar las pinturas con una mente creativa. A tan sólo dos minutos de allí destaca el Muelle del Rosario, uno de los lugares más bellos y fotografiados de toda Brujas. Ideal para enamorarse o ir en pareja, de este lugar parten excursiones por los canales que llevan a través de edificios medievales, casas con fachadas clásicas, un mercado de antigüedades, bares y restaurantes. El costo para un viaje de unos 40 minutos ronda los 7 euros.

Sobre los canales también destaca otro de los rincones más bellos: Groenerei o “la Orilla Verde”, al sur de la Plaza Burg y donde cobran protagonismo los puentes medievales Johanele y Caballo. De entre todos los edificios que componen el canal Groenerei, construido en el siglo XI, la Casa del Pelícano es uno de los que mas destaca por su antigüedad 1714 y por haber sido una vivienda de beneficencia donde además se curaba a enfermos. En tanto, en el canal Potterierei se erigen los arcaicos astilleros Spiegelreiy Spinolarei, de especial interés dado que desde allí se puede ver el Poortersloge, un edifico de de estilo gótico tardío que sirvió de encuentro de comerciantes extranjeros y de la alta sociedad local. 

A gastar energía

Luego de la navegación, uno debe prestarse a la caminata. Y un buen punto de partida es la Grote Markt(Plaza Mayor), en el corazón de Brujas. Rodeada de edificios con gran valor arquitectónico, en el centro sobresale una estatua en memoria de los héroes locales Jan Breydel y Pieter De Koninck, protagonistas de la "Batalla de las espuelas de oro" en 1302 cuando el duque de Flandes y algunos campesinos se enfrentaron contra los ejércitos franceses que buscaban dominar la zona.

Caminando unas pocas cuadras se llega hasta la Iglesia de Nuestra Señora, la torre Belfort también conocida como torre del Campanario y la catedral de San Salvador, tres edificios que definen el horizonte de Brujas. La de Nuestra Señora (6 euros el ingreso), con su altura de 122 metros, es la segunda construcción de ladrillo más alta de Europa (la primera está en Turín). Fue construida en estilo gótico en el siglo XIII con aplicaciones posteriores barrocas. Alberga la famosa Virgen con el Niño de Miguel Ángel.

Pero la torre más famosa e importante de la ciudad es el Campanario, de 83 metros de altura y que alberga una cámara del tesoro, un impresionante mecanismo del reloj y un carillón con 47 campanas que ha sonado cada quince minutos los últimos siete siglos. Merece la pena subir los 366 escalones (8 euros) para disfrutar de la vista panorámica, que, en días claros, alcanza hasta el Mar del Norte. Y también hay que caminar unos pasos más y llegar hasta la catedral de San Salvador, el edificio religioso más antiguo de la ciudad. De bellas vidrieras y columnas, y con buenos cuadros flamencos, su fachada suele quedar en segundo plano ante la esbelta torre de finales del siglo XII de 100 metros de altura.

De los 26 grandes museos, el de Groeninge posee una de las mejores colecciones para amantes de la pintura de todos los tiempos: desde primitivos flamencos como Jan van Eyck hasta surrealistas como Delvaux o Magritte. Además cobran protagonismo las producciones del renacimiento de Brujas con trabajos de Pieter Pourbus del siglo XVI, y muchos otros autores clásicos y modernos que son exhibidos de manera temporal y permanente. Una visita rápida de sus once salas lleva alrededor de dos horas y tiene un valor de 8 euros. Aunque el otro Museo que debe estar en agenda es el de Memling, un espacio artístico pequeños pero muy atractivo. Aquí se guardan seis obras del siglo XV, obras del pintor Hans Memling, uno de los famosos primitivos flamencos.

En tanto, el viajero no puede olvidarse de Burgplein (Plaza del Castillo), el centro administrativo con gran número de edificios monumentales. Entre todos destaca el Ayuntamiento de la ciudad, originario de 1376, con una espectacular fachada de estilo gótico flamígero. Algo que no se debe perder es la Sala Gótica, con sus pinturas murales del 1900 y bóveda policromada. El costo de ingreso es de 4 euros.

Pero si después de tanto caminar, subir y bajar escaleras, las piernas no dan más, hay que reponerse en el Minnewater (Lago del Amor), el parque más romántico y encantador. Está ubicado al sur del casco histórico y es la puerta de entrada a la ciudad. Desde su puente, construido en el año 1970, se pueden obtener maravillosas vistas panorámicas y apreciar los cientos de cisnes que disfrutan en el agua. Según cuenta la leyenda, en 1488 el pueblo ejecutó a uno de los administradores de Brujas llamado Pieter Lanchals, cuya familia presentaba en su escudo de armas la figura de un cisne blanco. Como castigo, la corte de Maximiliano de Austria condenó a la población a mantener los cisnes en sus lagos y canales hasta la eternidad. Hoy se agradece.

 

EL DATO

El irresistible chocolate

Cuando en el siglo XVI los españoles introdujeron en Brujas el cacao no sabían que comenzaría una historia de amor entre la ciudad y el chocolate que perdura a día de hoy. Denominada “la capital del chocolate”, una visita para hacer es el museo que le dedica un espacio a este delicioso producto. Los niños pueden descubrir el lugar a través de una ruta de búsqueda diseñada especialmente para ellos. En el mismo museo se producen además bombones que se pueden probar. La entrada cuesta 7 euros.

TU GUÍA
Cómo llegar

Desde Ezeiza hay vuelos hasta Bruselas, la capital de Bélgica, desde 12 mil pesos por la empresa Iberia. Desde esta ciudad hasta Brujas hay que recorrer 90 kilómetros y la mejor opción es hacerlo en tren. El costo es de 20 euros.
 
Cuánto cuesta
Un hotel cuatro estrellas en pleno centro tiene un costo de unos mil pesos la noche para dos personas. Su uno opta por un hostel, hay camas desde los 230 pesos. En tanto, una buena opción para conocer la ciudad es hacer la visita guiada en español que dura 2,30 horas y sale 15 euros.

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Fecha de hoy

14/12/2018

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