Las majestuosas Cataratas

Una aventura por Iguazú con un marco deslumbrante. Una de las “Siete Maravillas del Mundo”, al alcance de los argentinos.

Es muy difícil comenzar a escribir sobre las Cataratas del Iguazú y no caer en lugares comunes. Todos los adjetivos calificativos existentes ya fueron utilizados tanto por cronistas como por turistas que describieron este escenario que no deja de maravillar. 

Ubicado en el extremo noreste de Argentina y una pequeña parte en Brasil, estos saltos de agua de más de 80 metros de altura se extienden por casi 3 kilómetros. El Parque Nacional constituye una de las zonas con más saltos del mundo: en total existen 275. Sumido en la selva misionera, alberga más de 80 especies de mamíferos, 450 de aves y de 2 mil especies de flora  autóctona. Por estas razones, fueron elegidas, en febrero, en el concurso “las Siete Nuevas Maravillas” que evaluó más de 454 lugares del planeta. Por eso, ahora más que nunca y con justicia, se puede calificar como maravilloso a este destino.

Si bien muchos le dedican dos días a Cataratas (uno del lado de Brasil y de Argentina), lo ideal es ir a Iguazú con la paciencia que amerita la naturaleza. Es necesario recorrer y descubrir hasta los sonidos del silencio que ayudan a uno a entender nuestros orígenes.

Una recomendación es ir en primer término a recorrer las “cataratas brasileras”. Hasta allí se puede llegar en auto, en servicio de combi  o en el colectivo “Crucero del Norte”, que en tras un recorrido de 45 minutos nos deja en el vecino país. Recuerden no olvidar viajar con DNI o Pasaporte, porque sino no se pasa la frontera.

La recorrida por una senda bien cuidada hasta llegar a destino requiere aproximadamente una hora. Todo dependerá la sorpresa que vaya generando los diferentes paisajes que uno descubre al ver el agua caer. La única ventaja que tiene nuestro vecino sudamericano es que uno puede apreciar desde este lado, a parte de las cataratas de frente. Y eso impacta. Para este trayecto como así también para el recorrido en Argentina, es fundamental llevar ropa contra el agua, o bien estar dispuesto a mojarse. Una vez de vuelta en el punto de partida, uno puede regresar para Iguazú o cruzar la ruta y disfrutar de un parque de aves donde podrá apreciar cientos de pájaros -muchos en jaulas, otros no-.

Todo por descubrir

De regreso en Iguazú, si uno fue por la mañana al recorrido brasilero, una posibilidad es ir hasta el Hito Tres Fronteras, un paisaje descontracturante donde se aprecia la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná. Desde el lugar -tiene una feria de artesanos-, se pueden observar los tres países, y en cada uno de ellos, existe un obelisco pintado con los colores nacionales de Argentina, Brasil y Paraguay.

Para el capítulo “cataratas argentinas” es recomendable guardar dos días. A 17 kilómetros de la ciudad, se puede llegar al parque en ómnibus, que sale cada media hora. Una vez dentro, sólo hay que estar dispuesto a dejarse llevar por la sorprendente naturaleza.

Con calzado y ropa cómoda, debido al clima cálido y húmedo, es clave estar dispuesto a caminar. Los caudalosos e imponentes saltos pueden  recorrerse por dos largos circuitos de pasarelas, que llegan hasta tarimas donde se puede apreciar casi toda le extensión de las cataratas. El circuito superior cuenta con rampas para personas con capacidades diferentes y luego de transitarlo por media hora uno tiene una vista panorámica desde arriba de los saltos. El circuito inferior, es un poco más complejo en el sentido que tiene desniveles y escaleras que recorren las paredes del cañadón. El tiempo estimado es de algo más de una hora y el contacto con la naturaleza parece al alcance de la mano.

Pero uno de los máximos atractivos del lugar es la Garganta del Diablo, bautizada así por una leyenda guaraní, que es un imponente anfiteatro donde millones de toneladas de agua caen desde unos 80 metros de altura. El sonido es estremecedor y por momentos, la garganta despide bocanadas de agua hacia el cielo, bañando a quien esté sobre la tarima. Hasta allí se llega primero en el Tren Ecológico, pero luego hay un buen trayecto de caminata sobre una tarima -muy segura- que atraviesa el agua.

Cuando uno dice que es recomendable visitarla, al menos dos días, es porque quedan muchas más aventuras por descubrir. Una de ellas es viajar en lancha hasta muy cerca de las cataratas y otra es una atractiva caminata de 7 km por el interior de selva misionera -el Sendero Macuco- hasta llegar al salto Arrechea, donde se tiene un real contacto con la flora y la fauna de la zona.   

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Fecha de hoy

19/10/2017

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