San Juan, tierra de otro mundo

Los parques Ischigualasto y El Leoncito ofrecen experiencias extraordinarias que marcan el contraste entre el suelo y el cielo.

El suelo y el cielo de la provincia de San Juan ofrecen la posibilidad de disfrutar de experiencias inigualables a quienes visitan su territorio. En el Parque Provincial Ischigualasto, es posible recorrer tierras que fueron habitadas por dinosaurios hace millones de años, mientras que desde el Parque Nacional El Leoncito se puede observar los cielos más espectaculares.

Ischigualasto es uno de los yacimientos paleontológicos más destacados del mundo se levanta en una extensión de 25 kilómetros de largo y 10 de ancho. Huellas increíbles de dinosaurios y cinco estaciones con maravillosos geoformas y colores esperan a ser admiradas en esta zona de la Argentina, ubicada a unos 330 kilómetros de la ciudad de San Juan y a unos 80 kilómetros de la localidad de San Agustín del Valle Fértil.

En su recorrido se descubren algunos restos de los vertebrados más antiguos, enmarcados por rocas esculpidas por el viento desde la era Mesozoica. Un regalo y un fabuloso viaje a través del tiempo.

El sitio está integrado por cuatro grandes formaciones. Chañares y Los Rastros son las más antiguas. Le siguen Ischigualasto, construida por arcillas blandas y areniscas, y Barrancas Coloradas, un paredón rocoso de espléndidas formas rojizas. Declarado “Patrimonio del Mundo” por la Unesco, el parque también es conocido como Valle de la Luna.

Por sus increíbles cielos, es denominado destino StarLight, significado que recibe por asegurar la calidad de disfrutar sus impactantes cielos nocturnos. Observatorios, complejos, estaciones astronómicas y sitios del mundo se reúnen en esta iniciativa para la defensa del firmamento.

En este sitio, se ofrecen circuitos para realizar a la luz de la luna. La vivencia resulta poderosa al presenciar estrelladas noches de luna llena y ver cómo la luz juega con cada roca. Así, se forman cuadros pintados con los contrastes de la luz del cielo y las inmensas formas. Algunas de las más famosas son El Submarino, La Esfinge, Las Bandejas y El Hongo. La vista es mágica. con un halo de misterio y belleza suprema.

 

Camino al sudoeste

En el departamento de Calingasta, al sudoeste de la provincia y con casi 90 mil hectáreas de extensión, el Parque Nacional El Leoncito conserva ambientes tales como el Monte, la Puna y los Altos Andes. Desde la localidad de Barreal, a 35 kilómetros de distancia y sobre la mano izquierda, comienza a asomar la enorme planicie desértica del Barreal Blanco o Pampa del Leoncito, mientras del lado derecho aparece el desvío que ingresa al Parque Nacional.

En esta zona, suelos y cielos sorprenden y dibujan una extraña superficie en un hábitat que protege fauna y flora de especies autóctonas y también el reino más antiguo de aves rapaces y de especies cordilleranas.

Es un paisaje de una planicie de alrededor de catorce kilómetros de largo y casi cuatro kilómetros de ancho, regala al espectador una experiencia visual magnífica, con paisajes naturales increíbles y la posibilidad de practicar carrovelismo. Sedimentos de color blanco se van sucediendo en las superficies, producto de limos y arcillas que recibieron cementación salina. No hay arbustos ni montículos, solamente un suelo liso, con resquebrajamientos poligonales. Este lugar también es perfecto para el turismo astronómico. A unos kilómetros se halla el Complejo Astronómico El Leoncito. El cielo es tan limpio y puro que permite -desde el observatorio- descubrir y mirar los astros durante una gran parte del año.

El Parque también incluye tramos del Camino del Inca. En las cuevas de Los Morrillos de Ansilta fueron recuperadas diecisiete momias de una antigüedad que oscila entre los 4.000 a 2.000 a.C. Además, pueden apreciarse rocas esculpidas realizadas por los antiguos pobladores junto a restos de huesos de sus presas.

 

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Fecha de hoy

25/06/2017

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