Olinda, una obra de arte en Brasil

Ubicada al nordeste del país, la ciudad constituye una mezcla de arte, gastronomía y carnavales. Es una ciudad colonial que invita a recorrerla.

Por Fernando Delaiti, especial desde Olinda // Con sus calles empedradas y  laberínticas que atraviesan un  conjunto de colinas sobre el mar, Olinda conmueve por la sencillez de  sus pobladores, por las construcciones coloniales y por el colorido que aportan los múltiples artistas y sus carnavales.

Ubicada sobre las costas de Pernambuco, esta ciudad que hoy tiene unos 400 mil habitantes es una de las más antiguas de Brasil y fue fundada en 1535 por el portugués Duarte Coelho. Su centro histórico de unos diez kilómetros cuadrados, fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Entre el verde de los cocoteros y mangos, los vientos del Atlántico acunan a veintidós iglesias y once capillas, que en su mayoría fueron construidas entre los siglos XVI y XVII y exhiben una arquitectura y estilo barroco. Además, la ciudad tiene la mayor concentración de artistas, talleres de arte y artesanías populares de Brasil. Y como si fuera escasa la oferta, todo está rodeado por playas de arena blanca y un mar color turquesa.

Entre los templos religiosos para visitar, se destacan el Convento de San Francisco y la Sé, la iglesia más antigua de la ciudad, ubicada sobre una colina y gozando de una vista privilegiada. Se trata además de uno de los primeros templos construidos en todo el territorio brasilero. Además, hay que llegar hasta el atrayente Monasterio de San Benito con sus puertas de jacarandá y la Catedral, construida en 1537, y que si bien es la segunda en antigüedad es la más importante y donde cada domingo miles de fieles se concentran para cumplir con su credo.

Según la tradición (o superstición), que los moradores recomiendan seguir, la primera vez que se ingresa a una de las iglesias de Olinda hay que hacerlo con el pie derecho, para después pedir tres deseos o, si uno lo prefiere, ofrendar tres agradecimientos. Otra de las grandes y vistosas atracciones son las "serestas". Cada viernes, hay serenatas que recorren las empinadas calles de la ciudad, entre las que se destaca la encantadora Bernardo Vieira Di Melo, para retornar a la Iglesia de San Pedro. La gente (locales y turistas) van detrás de los músicos, que se detienen bajo las ventanas y regalan rosas a las mujeres.

 

Fiesta popular

Entre las construcciones de piedra de mar y arena de playa con aceite de ballena, las calles también respiran arte. El Mercado da Ribeira, un edificio construido a finales del siglo XVII, alberga cantidad de tiendas que venden artesanías locales, como las características máscaras hechas con papel maché. También hay locales que se dedican a hacer grabados, pinturas y esculturas.

Algo curioso y que se convierte en un mundo por descubrir, es la gran cantidad de artistas de la ciudad que instalaron sus locales y galerías en sus casas. Por eso es común ir caminando por una pequeña callecita y encontrar tiendas en con obras de cerámica, pinturas y esculturas en las habitaciones de las viviendas.

Para aquellos que eligen el verano, es infaltable pasar por Olinda y vivir su carnaval que, para muchos, es el más popular del país en el sentido más estricto del término, ya que es verdaderamente protagonizado por el pueblo. El Carnaval de Olinda se distingue también por su carácter espontáneo: no hay una programación fija ni lugares especialmente designados para el festejo. Durante estos días, todas las horas y todas las calles se abren a la celebración, con desfiles hasta avanzada la noche.

Un párrafo aparte merece la gastronomía local. La mandioca, el jerimum (una especie de calabaza), el coco, la pitanga y el mango, le dan un sabor único a la gran variedad de pescados. Y si pasan por la calle Da Ribeira, no duden ingresar al restorán Patua, un lugar para probar todas las delicias del mar.

Olinda está al alcance de la mano si uno viaja a Recife o si elige como destino las playas de Porto de Galinhas. Si puede ir, no lo duce. Porque tal cual lo definió una vez un consultor de la Unesco, Olinda "no es una ciudad, es un jardín relleno de obras maestras".

LA GUÍA
Cómo llegar

Vuelos por TAM de Buenos Aires a Recife se consiguen desde 4.500 pesos. Luego, de allí hasta Olinda se puede ir en taxi por unos 250 pesos.
Dónde dormir
La oferta es variada. Desde un tres estrellas como el Hotel 7 Colinas con una habitación doble de unos 750 pesos la noche, a la posada Dos Quatro Cantos de 550 pesos o Praia dos Milagres por 330 pesos. En época de carnaval, los precios suben, se cobra todo por adelantado y la oferta se reduce, por eso uno puede dormir en Recife, doonde existe una gran variedad de precios.

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Fecha de hoy

20/06/2019

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