La Habana, en cinco pasos

La capital de Cuba es un destino para cualquier turista. A más de medio siglo de la revolución y tras el acuerdo de este país con EE.UU., los imperdibles de la ciudad.

Un aumento en la llegada de turistas estadounidenses. Dos compañías que arrancan con sus vuelos semanales entre Nueva York y La Habana. Cubanos que ya pueden comprar celulares y autos, aunque sus precios son inalcanzables. Presos liberados. Apertura de negocios y, en mucho menor medida, de “la frontera” para que isleños lleguen al país del norte. Entre promesas y realidades, el histórico deshielo entre Estados Unidos y el gobierno de Raúl Castro empezó desde fines del año pasado. Según parece, hoy, más de medio siglo después del triunfo de la revolución, toca cambiar o morir. Y por eso la capital cubana es un destino ideal para conocer una realidad diferente a lo que uno puede imaginar. Esa especie de “comunismo capitalista” puede sufrir cambios en los próximos años, por eso hay que animarse a viajar ahora, y meterse en un mundo mágico. Acá, De Viaje hace una pequeña guía con imperdibles.

 

La Habana Vieja

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es la zona más antigua de la ciudad, famosa por sus plazas, castillos y fortalezas que alguna vez la protegieron de piratas y corsarios. Con calles hoy en reparación (que se extendieron más de lo previsto), caminar entre monumentos, iglesias y edificaciones que dan testimonio de su dorada época colonial permiten al turista hacer un viaje en el tiempo. Sus más de 3 mil edificios señoriales hacen que uno se pierda con gusto, sin necesidad de estar con un mapa en la mano y sin preocuparse por si pasa más de una vez por el mismo lugar. Siempre hay algo nuevo por descubrir.

A diferencia de las típicas ciudades coloniales, La Habana creció alrededor de no una, sino de cuatro plazas principales: La Plaza de Armas, que contaba con una fortaleza y un amplio patio para desfiles militares; la Plaza de la Catedral, que era el centro religioso de la ciudad; la Plaza Vieja, con orden de creación emitida hacia 1559 y que albergaba un importante mercado; y la Plaza de San Francisco de Asís, que era el principal muelle para la carga y descarga de los galeones españoles. Todas, imperdibles. Y además, muy cerca de allí está el malecón (costanera), de casi ocho kilómetros de extensión, que se terminó de construir a inicios de los 50 y reúne a parte de la vida social de la ciudad.

 

Museo de la Revolución

Situado en el corazón de La Habana, el museo está en un majestuoso edificio que albergó por décadas al Palacio Presidencial. Construido a principios del siglo XX, es representativo del estilo ecléctico de la época, combinando elementos de la arquitectura alemana, española y francesa, con espacios interiores art nouveau. En la actualidad cuenta con 30 salas con fotos, documentos, armas y objetos que exaltan la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista. Todo en orden cronológico, para conocer la historia de la revolución y el régimen socialista.

En la entrada al museo hay un fragmento del antiguo muro de la ciudad, así como un tanque SAU-100 que fue utilizado por Fidel Castro durante la invasión de la Bahía de Cochinos de 1961.

Detrás de la edificación se encuentra el Pabellón Memorial Granma, un homenaje al yate de 13 metros de eslora que fue utilizado para trasladar a Castro y el Che Guevara junto a otros 80 revolucionarios desde Tuxpan (México) hasta Cuba en 1956. También allí se pueden ver avionetas y otros vehículos relacionados con la Revolución.

Cerca de allí está el Capitolio, con sus columnas neoclásicas y una cúpula de casi cien metros de altura. Actualmente, funciona como sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y de la Academia de Ciencias de Cuba. 

Por los barrios

Si uno llega con tiempo y ganas de caminar, la capital cubana tiene una serie de barrios increíbles para descubrir. Uno de ellos es Miramar. Barrio de lujosas mansiones y grandes casonas levantadas por la clase alta antes del estallido de la revolución, hoy son sedes de embajadas, hoteles, restaurantes y clubes nocturnos. En la zona que cuenta con la famosa Quinta Avenida, hay tres interesantes museos que merecen la pena ser visitados: la Fundación Naturaleza y el Hombre, el Museo del Ministerio del Interior y el Pabellón para la Maqueta de la Capital.

Otra buena opción es Velado, un barrio residencial con casas que datan de 1860, aunque la mayoría se construyeron entre las décadas de 1920 y 1950. En medio de agradables entornos verdes, donde abundan paseos y avenidas arboladas, la vida nocturna, restaurantes y cafeterías, son otros de los atractivos de esta zona donde se destaca la Plaza de la Revolución; la Necrópolis de Cristóbal Colón, cementerio que destaca por su expresión de arquitecturas y esculturas; y el Hotel Nacional, punto imperdible para disfrutar de un coctel en su terraza.

Finalmente, hay que dejar un par de horas para llegar hasta el pequeño pero pintoresco barrio Chino, muy cerca del Capitolio Nacional de Cuba. Según los libros de historia, allí se instalaron cerca de 150 mil chinos entre 1847 y 1874. Hoy ya no es común encontrarlos, aunque la mística está presente.

 

Plaza de la Revolución

Algo alejado del casco histórico está la mítica Plaza de la Revolución, una de las más grandes del mundo y en donde reúne al pueblo en marchas multitudinarias todos los 1º de mayo. Hasta allí se puede llegar en moto-taxi o bien en alguno de los formidables taxis representados en modelos de Chevrolet, Cadillac, Dodge o Mercury pintados de rosa, verde, naranja, gris o morado. 

Con 72 mil metros cuadrados, su creador fue Fulgencio Batista, que la bautizó como Plaza Cívica. Luego de la revolución, tomó el nombre que actualmente tiene. Allí se puede ver un memorial esculpido en honor a José Martí, otro en honor a Camilo Cienfuegos y la conocida imagen de Ernesto Che Guevara, hecha con relieve escultórico.

En el lado este de la plaza se ubica la Biblioteca Nacional José Martí, la cual cuenta con una interesante exposición fotográfica; y en el lado oeste se halla el Teatro Nacional de Cuba.

 

De compras y tragos

La Habana es un buen lugar para hacer compras y quedar bien con algún familiar. En la calle Tacón, funciona una feria de artesanías al aire libre. Es un sitio ideal para pasear y elegir un regalo. A unos minutos a pie, se ofrecen libros de segunda mano.

Aún cuando no se fume, ingresar a la Fábrica de tabacos Partagás es en si una experiencia imperdible. Fundada en 1845 corresponde a la fábrica habanera más antigua de Cuba, en donde aún se conserva la tradición de elaborar los cigarros a mano, mientras que el llamado “lector de tabaquería” entretiene a los trabajadores con sus narraciones. En el lugar, además, se pueden comprar los cigarros para llevar a casa.

Otra buena opción es el Museo del Ron de la fundación Havana Club que se encuentra localizado junto a la Plaza de San Francisco de Asís, justo frente al puerto de La Habana. Pero si de bebida hablamos, dos imperdibles y que todo turista quiere conocer son La Bodeguita del Medio con sus famosos mojitos, y El Floridita, donde Ernest Hemingway tomaba sus daiquiris.

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Fecha de hoy

18/12/2018

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