Salta toma altura

Qué ver y qué hacer en la capital de la provincia norteña y alrededores. Además, una escapada al Tren a las Nubes.

De fácil acceso aéreo y terrestre, Salta es un destino que, junto a las nuevas y modernas construcciones, preserva edificaciones de paredes blancas, techos rojos y aljibes de la época colonial. La mayoría de las ciudades ofrece un amplio itinerario cultural repleto de museos, iglesias y antiguas casas, así como las más tentadoras excursiones para todas las edades y gustos. Hoy, además de darnos una vuelta por la capital de la provincia, te presentamos pequeñas localidades y llegamos hasta el Tren de las Nubes, un ícono que ha traspasado las fronteras.

La capital provincial es una de las ciudades argentinas que mejor conserva su patrimonio arquitectónico colonial, donde conviven construcciones de paredes blancas, techos de teja rojos y aljibes, con edificios modernos. La ciudad, además, presenta una intensa vida cultural y nocturna donde el folclore, con sus peñas y guitarreadas en los locales de la calle Balcarce, es el protagonista.
En las afueras, el mayor desarrollo turístico se aprecia en San Lorenzo, Vaqueros, La Caldera y en el circuito güemesiano. San Lorenzo, una quebrada de vegetación de yungas ubicada a 10 kilómetros del centro, se transformó en un ámbito perfecto para el turismo aventura y el descanso. En Vaqueros, en tanto, se puede disfrutar del Camino de los Artesanos, degustar comidas típicas y conocer las tradiciones gauchescas.

El Sendero de Montaña, en las serranías del este, muestra parte de la historia de las milicias gauchas que lucharon contra los españoles con un recorrido por parajes como La Pedrera, donde el general Güemes derrotó a los realistas en 1814, y La Quesera, donde fue auxiliado tras una herida mortal. También se destacan el Museo de la Vida Rural Salteña, una casona que era el cuartel militar y el hospital de campaña, y Cañada de La Horqueta, donde el 17 de junio de 1821 falleció el héroe salteño. El circuito se complementa con el Fuerte de Cobos, creado a fines del siglo XVI para combatir a los aborígenes del Chaco.

En el casco urbano hay paseos como el de la Catedral, el Museo de Arqueología de Alta Montaña, el Cabildo, la Basílica Menor y Convento de San Francisco, el Monumento a Güemes y el Cerro San Bernardo, donde funciona el teleférico. El monumento a Güemes, que tiene 25 metros de altura y está ubicado a los pies del cerro San Bernardo, fue construido entre 1920 y 1931 con rocas de más de 75 kilos extraídas del cerro San Bernardo y en sus relieves hay escenas de la Guerra Gaucha. El Cabildo, donde funcionan el Museo Histórico del Norte y el Museo Colonial y de Bellas Artes, es un edificio colonial que desde 1937 es Monumento Histórico Nacional. El Museo de Arqueología de Alta Montaña, ubicado en una casona del siglo XIX, permite observar de manera didáctica y científica los cadáveres de los niños del Llullaillaco, hallados en marzo de 1999, conservados en la cima del volcán homónimo, a 6.780 metros de altura, junto a 146 objetos que componían su ajuar y que son claros vestigios de la cultura inca en Argentina.

La Catedral, construida en 1858, guarda imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, patronos de la ciudad, y alberga el Panteón de las Glorias del Norte, donde descansan los restos de célebres protagonistas de la historia. Y el cerro San Bernardo alterna ambientes del chaco serrano con elementos selváticos y tiene dos formas de llegar a los 1458 metros de su cima: por un sendero de 1060 escalones de piedra en el que se encuentran las 14 estaciones del Vía Crucis, o a través de un teleférico.

Tomando el tren

El Tren a las Nubes ofrece una innovadora propuesta que suma trayectos carreteros a su icónico viaje hasta San Antonio de los Cobres, donde los turistas que disfrutan de los paisajes de los valles, las yungas y la Puna, lo abordan para llegar al viaducto La Polvorilla, a 4200 metros sobre el nivel del mar, donde finaliza esta experiencia única. El recorrido vial del trayecto, que se realiza los martes y sábados, comienza en la estación Salta, donde los pasajeros abordan los vehículos en los que recorrerán Campo Quijano, Gobernador Solá, El Alfarcito, las quebradas de las Cuevas y del Toro y la llanura de Muñano, hasta San Antonio de los Cobres, donde se aborda el tren para recorrer el tramo final hasta La Polvorilla.

La primera parada es en Campo Quijano, el portal de los Andes, donde se exhiben una de las antiguas locomotoras a vapor del tren y una escultura del ingeniero norteamericano Richard Maury, constructor del ramal, cuyos restos descansan en este pueblo. El recorrido sigue a la Quebrada del Toro, donde comienza el camino de ripio que bordea el río del mismo nombre y que luego de pasar bajo el primer viaducto, de unos 250 metros de largo y que une Campo Quijano con Aguas Blancas, sigue en subida junto a la vía.

La quebrada forma parte del sistema de cañones de los Andes del noroeste que descienden de la cara oriental de la Puna de Atacama, desde alturas que superan los 5000 metros, hasta alcanzar los valles inferiores, donde se forma el Cañón del Toro. El cañón, que tiene una extensión de 90 kilómetros, está rodeado por sierras que se elevan por encima de los 4000 metros y que llegan, como en el caso del Nevado de Chañi, a los 4500 metros.

El trayecto terrestre del Tren a las Nubes continúa en la quebrada de Yacoraite, un poblado de imponente belleza paisajística dominado por el río del mismo nombre y por el conocido cerro De la Pollera, que atrae a miles de turistas. El cerro tiene una visión privilegiada de la zona y es un afloramiento de la Cadena de los Amarillos, tal como se denomina a esa formación rocosa de colores que emerge también en Purmamarca.

El Alfarcito, un paraje a 2800 metros de altura donde se puede apreciar la tradición en la elaboración de artesanías folclóricas y la importancia de los valores ancestrales, es la próxima parada del recorrido terrestre. Una iglesia de paredes blancas que contrasta con los profundos verdes de los álamos y el azul del cielo que se abre sin conocer límites, son las imágenes que dominan este pequeño lugar donde funcionan una escuela primaria y otra secundaria para los chicos de toda la quebrada, además de una fundación que se encarga, junto con el gobierno provincial, del mantenimiento de ambos establecimientos.

El final del recorrido terrestre es en Santa Rosa de Tastil, un poblado donde funciona el Museo de Sitio en el que se exhiben piezas y objetos pertenecientes al sitio arqueológico en la parte alta del cerro. El sitio arqueológico de Tastil, que junto a su museo forman parte del Sistema Vial Andino o Camino del Inca, es uno de los más grandes de Argentina y se calcula que llegó a albergar a más de 3000 personas. La parte final del recorrido del Tren, que se realiza en ferrocarril, arranca en San Antonio de los Cobres, a 3700 metros de altura, y finaliza en el viaducto La Polvorilla, una imponente obra construida entre 1930 y 1932, de 224 metros de largo y 64 de alto, que corona un paisaje lleno de colores y texturas típicas de la Puna.

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Fecha de hoy

16/12/2017

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