Argentina, con el sello de la Unesco

De Misiones a Santa Cruz, un repaso por los sitios naturales, culturales e inmateriales que son Patrimonio de la Humanidad.

Argentina cuenta con nueve sitios y dos bienes culturales inmateriales que fueron declarados “Patrimonio de la Humanidad”, un título conferido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), a lugares de importancia cultural o natural excepcional para la herencia común de la humanidad. Cada sitio pertenece al país en que se ubica, pero se considera en el interés de la comunidad internacional y debe ser preservado para las futuras generaciones.

 

PARQUE LOS GLACIARES

Ubicado en la provincia de Santa Cruz, fue el primer sitio de nuestro país seleccionado por la Unesco, en 1981, bajo los criterios de “contener fenómenos naturales superlativos o áreas de excepcional belleza natural e importancia estética” y “ejemplos eminentemente representativos de las grandes fases de la historia de la Tierra, incluyendo el registro de la vida, significativo en procesos geológicos en el desarrollo de las formas terrestres o de elementos geomórficos o fisiográficos significativos”.

Recientemente cumplió 80 años de vida y debe su nombre a la presencia de numerosos glaciares que se originan en el gran Campo de Hielo Patagónico, que ocupa casi la mitad del parque. También conocido como Hielo Continental Patagónico, alimenta 47 grandes glaciares, de los cuales 13 descienden hacia la cuenca Atlántica. Además existen más de 200 glaciares de menor magnitud, independientes del Campo.

En la zona sur del Parque, se encuentra el más famoso de todos los glaciares: el Perito Moreno. Debe su fama a su continuo movimiento, el cual produce un fenómeno cíclico de avance y retroceso con desprendimientos espectaculares de su frente de hielo. Es una gran masa de hielo, un poco más grande que todo el territorio de la ciudad de Buenos Aires. Mide unos 5 km de frente por 60 metros de alto (algo así como el Obelisco) y unos 257 km2 de superficie de puro hielo. La localidad más cercana a el glaciar es El Calafate,epicentro de todas las actividades y servicios.

En el otro extremo del Parque se ubican los picos más altos y la mayor diversidad de formas graníticas de la cordillera, que junto a bosques, glaciares y lagos, conforman uno de los sitios más extraordinarios de nuestro país. La altura máxima es el Monte Fitz Roy ó Chaltén (3405m) y el cerro Torre (3102 m). En ese escenario se encuentra la pequeña localidad de El Chaltén, que atrae a numerosos andinistas y amantes del trekking.

Costo: el ingreso es de 260 pesos para mayores y 130 para menores de 12 años.

 

MISIONES JESUÍTICAS GUARANÍES

Dos años más tarde, en 1983, este sitio “compartido con Brasil” y ubicado en la provincia de Misiones, también recibió el visto bueno de la Unesco gracias a que constituye “un ejemplo sobresaliente de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico y tecnológico o de paisaje que ilustre (a) etapa significativa (s) en la historia humana”. Incluye a las ruinas de San Miguel de las Misiones (Brasil), San Ignacio Miní, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor (Argentina), construidas durante los siglos XVII y XVIII. Las reducciones, establecidas en la primera mitad del siglo XVII, formaron parte de los 33 pueblos que componían la antigua provincia Jesuítica del Paraguay.

La más elegida por los turistas es San Ignacio, que resiste la marcha de los años y donde hoy perduran las ruinas de la ciudad levantada hacia 1696. Aunque de las originales 18 hectáreas fueron recuperadas ocho, uno logra acercarse allí a lo que fue una experiencia social, cultural y religiosa única de su tipo, protagonizada por los pueblos originarios y la Compañía de Jesús. En medio de construcciones de adobe -o lo que quedan de ellas-, el turista se va sorprendiendo a cada paso por lo que fue el trazado urbano de esa comunidad y la organización que tenían con su plaza, el cementerio y las viviendas de los pobladores, entre otras edificaciones.

Pero sin duda la Iglesia de más de 60 metros de largo y 30 de ancho, con tres grandes puertas de entrada, es la joya que cautiva todos los flashes. El templo mayor, de tres naves, fue construido con piedras de la zona, la cubierta era de tejas, a dos aguas, sostenida por una estructura de madera. En toda su arquitectura, una excelente muestra del barroco americano, puede apreciarse el legado guaraní, palomas, y dibujos de las flores del lugar. De acuerdo a la historia, dentro de las misiones reinó una organización comunitaria, sin riqueza ni lujos, donde todos trabajaban y consumían por igual.

Costo: el ingreso es de 110 pesos para mayores e incluye visita guiada.

 

PARQUE NACIONAL IGUAZÚ

El segundo escenario de la provincia de Misiones es el Parque Nacional Iguazú, que preserva las famosas Cataratas de Iguazú, no sólo declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad en 1984, por su belleza y gran biodiversidad, sino también elegidas como una de las Siete Maravillas del Mundo.

Los criterios “contener los hábitats naturales más importantes y significativos para la conservación in situ de la diversidad biológica, incluidos los que contienen especies amenazadas de destacado valor universal desde el punto de vista estético o científico” destacaron al parque para la Unesco.

Creado en 1934, este sitio se constituye dentro de una gran selva subtropical y abarca unas 67 mil hectáreas, cuyos orígenes se remontan miles de años atrás. El Parque Nacional constituye una de las zonas con más saltos del mundo: en total existen 275. Sumido en la selva misionera, alberga más de 80 especies de mamíferos, 450 de aves y de 2 mil especies de flora  autóctona. Y sus saltos de agua de más de 80 metros de altura se extienden por casi 3 kilómetros.

Allí, el río Iguazú es el principal brazo de agua que alimenta los saltos. Los principales atractivos son el Tren Ecológico, el Sendero Macuco y la imperdible Garganta del Diablo, bautizada así por una leyenda guaraní, que es un imponente anfiteatro donde millones de toneladas de agua caen desde unos 80 metros de altura. El sonido es estremecedor y por momentos, la garganta despide bocanadas de agua hacia el cielo, bañando a quien esté sobre la tarima.

Costo: el ingreso al parque es de 260 pesos, mientras que menores de 12 pagan 80 pesos.

 

CUEVA DE LAS MANOS

Hacia 1999, la provincia de Santa Cruz volvió a ser noticia para la Unesco. Es que la Cueva de las Manos, ubicada en el cañadón del valle del Alto Río Pinturas, al sur de la localidad de Perito Moreno, fue declarada Patrimonio de la Humanidad. El criterio del organismo para sumar a este conjunto de arte rupestre que data de entre los años 13.000 y 9.500 aC. Fue que significa “un testimonio único o al menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización viva o desaparecida”. Además de las huellas de manos estampadas en sus paredes con una técnica similar a la de impresión con plantilla, la Unesco resalta que la cueva posee “numerosas representaciones de especies aún vivas de la fauna local”.

Las cuevas y sus pinturas son impresionantes, pero los paisajes del entorno deben ser observados de manera especial, sobre todo los cerros de colores donde los minerales tienen tonos fluorescentes que van del rosa al verde, por lo que son difíciles de olvidar. Las pinturas se encuentran en la pared norte del cañón y se despliegan a lo largo de casi 600 metros que se recorren en pasarelas limitadas por rejas con las que las protegen, al punto de que no se pueden fotografiar con flash. Las primeras pinturas hechas con materiales recogidos de las montañas de la zona representaban sobre todo escenas de caza de guanacos por grupos de patagones que les lanzaban piedras redondeadas y atadas a tientos para que tengan más velocidad y fuerza.

El motivo de las pintadas no es claro y hay varias explicaciones: una forma de apropiación del lugar, un rito de iniciación en la caza, una forma identificación del grupo, un modo de trascendencia o sólo dejar una huella, pero está claro que al menos hubo tres o cuatro estilos que se manifestaron allí con el paso del tiempo.

Costo: la entrada es de 100 pesos y los menores de 12 años no pagan. 

PENÍNSULA VALDÉS

“Situada en Patagonia, la Península Valdés es un lugar de preservación de mamíferos marinos de importancia mundial”, según la Unesco que declaró a este sitio de Chubut patrimonio allá por 1999. Y agrega: “El sitio alberga importantes poblaciones reproductoras de ballenas francas en peligro de extinción, así como de elefantes y leones marinos. Las orcas de la región practican una estrategia de caza única en su género, que es el resultado de su adaptación a las condiciones específicas del litoral”.

Gigantescas ballenas a unos pocos metros, lobos y elefantes marinos, pingüinos, numerosas aves, guanacos y otras especies terrestres se concentran en esta Reserva Natural de unas 380 mil hectáreas en donde casi no hay más habitantes y estrellas que estos. El itinerario incluye playas con acantilados de gran valor geológico, cuevas, paseos en mountain bike, navegaciones, buceo y kayak.

Algunas de las visitas más elegidas aquí son la Isla de los Pájaros -un área reproductiva de diez especies distintas de aves marinas y costeras- y Punta Pirámide -una lobería que concentra su mayor cantidad de fauna entre diciembre y abril-. También el viajero opta por Punta Norte, un apostadero de reproducción de lobos marinos y de elefantes marinos.

Costo: el ingreso al Área Natural Protegida Península Valdés es de 180 pesos para mayores y 90 para menores de 12 años.

 

ISCHIGUALASTO Y TALAMPAYA

El Parque Ischigualasto (San Juan) y su “primo” Talampaya (La Rioja) fueron declarados patrimonio en el año 2000. Las seis formaciones geológicas de los parques albergan el conjunto continental de fósiles más completo del mundo correspondientes al Triásico. Los fósiles comprenden una amplia gama de antepasados de mamíferos, así como vestigios de dinosaurios y plantas, que ilustran la evolución de los vertebrados y las características de los paleoambientes de ese período, según la Unesco.

Ischigualasto, también es conocido como Valle de la Luna, es uno de los yacimientos paleontológicos más destacados del mundo se levanta en una extensión de 25 kilómetros de largo y 10 de ancho. Huellas increíbles de dinosaurios y cinco estaciones con maravillosos geoformas y colores esperan a ser admiradas. En su recorrido se descubren algunos restos de los vertebrados más antiguos, enmarcados por rocas esculpidas por el viento desde la era Mesozoica.

El Parque Talampaya y su estremecedor Cañón, es una región desértica con una reserva de 215 mil hectáreas, parte de la Cuenca Triásica de Ischigualasto, y que permite remontarse a más de 250 millones de años. Si bien el parque está dividido en tres circuitos, depende la época del año se pueden recorrer, ya que en el invierno algunos de ellos son inaccesibles.

Costo: el ingreso a Ischigualasto es de 250 pesos, mientras que a Talampaya es de 120 y la excursiones arrancan en 540 pesos.

 

MANZANA Y ESTANCIAS JESUÍTICAS

Los testimonios de la acción de la Compañía de Jesús en Córdoba ocupan un lugar privilegiado en la historia y en el presente de esa provincia. Reconociendo los valores patrimoniales e históricos excepcionales asociados a los testimonios jesuíticos, la Unesco inscribió a la Manzana y las Estancias en la lista de Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, bajo la figura de serie de conjuntos.

Las Estancias Jesuíticas eran establecimientos agroganaderos con campos para cultivo, pero también allí se dedicaban a la carpintería, herrería, curtiembre y tejidos. Construidas entre los años 1616 y 1725, surgieron para sustentar económicamente su obra evangelizadora en la región. Las que se pueden visitar son las de Caroya, Jesús María, Santa Catalina, Alta Gracia y La Candelaria.

Pero la Compañía de Jesús había sentado sus bases en lo que hoy conocemos como la Manzana Jesuítica en la ciudad de Córdoba. Allí se erigieron la Iglesia, el Colegio Máximo y el Convictorio, donde en la actualidad funcionan la Universidad Nacional de Córdoba y el Colegio Nacional de Monserrat.

Costo: el valor de entrada a las estancias es popular y arranca en los 15 pesos.

 

QUEBRADA DE HUMAHUACA

Antigua tierra de los habitantes originarios omaguacas, la Quebrada de Humahuaca fue declarada Paisaje Cultural en 2003 por, entre otros puntos, “atestiguar un intercambio de influencias considerable, durante un periodo concreto o en un área cultural del mundo, sobre la evolución de la arquitectura, las artes monumentales, la planificación urbana o el diseño del paisaje”. Emplazada en la provincia de Jujuy, muestra su belleza a lo largo de 170 kilómetros en una pronunciada pendiente Norte-Sur a ambos lados de la cuenca del Río Grande.

La Quebrada se extiende por un valle jujeño rodeado de coloridos cerros y cactus, el cual conforma una parte importante del milenario Camino del Inca. Los primeros poblados que encontrará el viajero son Volcán y Tumbaya. Uno minutos más adelante, aparece Purmamarca, uno de los destinos más ricos en belleza natural por su Cerro de los Siete Colores. El siguiente poblado es Maimará con el encanto de sus estrechas calles, desde donde se avista la denominada “Paleta del Pintor” sobre montañas blancas, rojas y amarillas.

Tilcara es la Capital Arqueológica de Jujuy, donde las raíces emergen sobre la fortaleza de Viltipoco, último cacique de los omaguacas. Allí, se visitan el Museo Casanova; la Garganta del Diablo y el Pucará, una fortificación que los aborígenes construyeron en la cima de la montaña. En Huacalera un monolito marca el cruce del Trópico de Capricornio, donde cada 21 de junio se celebra el Inti Raymi (Fiesta el Sol), antigua tradición aymará que se hace en el inicio del solsticio de invierno para recibir el nuevo ciclo agrícola. Finalmente, está Humahuaca con sus numerosas construcciones de adobe y calles empedradas, donde se encuentra la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria (1641), el Cabildo y a pocos kilómetros las misteriosas ruinas arqueológicas de Coctaca.

 

SISTEMA VIAL ANDINO

El Sistema Vial Andino Qhapaq Ñan atraviesa siete provincias argentinas: Jujuy Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza; y se extiende por otros cinco países sudamericanos: Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Esta vasta red de unos 30.000 kilómetros construida durante varios siglos por los incas para facilitar las comunicaciones, los transportes y el comercio, y con fines defensivos fue declarada patrimonio por la Unesco en 2014.

A lo largo de la historia, esta red caminera que atraviesa la cordillera de los Andes fue utilizada para el traslado de pueblos, de ejércitos de más de 40.000 personas así como el tránsito de caravanas de llamas para el transporte de mercancías y materias primas. Su magnitud vinculaba las tierras bajas cálidas desiertas del Pacífico con las húmedas de la Amazonia, y con las zonas medias y el frío altiplano andino.
En Argentina, donde se conservan 119 kilómetros, los incas construyeron entre 2.500 y 3.000 kilómetros de carreteras que cruzaban el altiplano, valles y desiertos para llegar al territorio chileno, a través de las montañas. Y la sección Complejo Ceremonial Llullaillaco, que transcurre entre los 4800 y 6670 metros sobre el nivel del mar, es el ejemplo más sorprendente de cómo los incas dominaban las cimas de los cerros, donde construyeron caminos y edificios a mayor altura que ninguna otra población de la historia.

 

Los bienes inmateriales que hacen historia

La Unesco también declara como Patrimonio a bienes inmateriales y Argentina cuenta con dos: el tango (2009) y el fileteado (2015). El “2 x 4” surgió a fines del siglo XIX de la fusión de diversos ritmos que se bailaban al calor de los ambientes de arrabal. La tradición argentina y uruguaya del tango, hoy conocida en el mundo entero, nació en la cuenca del Río de la Plata, entre las clases populares de las ciudades de Buenos Aires y Montevideo. “Entre las expresiones más características de esa identidad figuran la música, la danza y la poesía del tango que son, a la vez, una encarnación y un vector de la diversidad y del diálogo cultural”, indicó al Unesco. Y Buenos Aires, sin duda, es el sitio para respirar tango, ya sea en la emblemática esquina de San Juan y Boedo, el Museo Carlos Gardel o la calle Caminito en La Boca.

El fileteado, un arte decorativo que supo conquistar al mundo con sus vivas formas y colores, también tiene su recorrido en suelo porteño. Uno de los sitios representativos del estilo iconográfico es la Casa Museo Carlos Gardel, pero también se suman los barrios de San Telmo y La Boca, donde se avistan obras en frentes de comercios, galerías, puestos de artesanos, paredones y carteles.

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Fecha de hoy

17/10/2017

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