Brasil: vamos a la playa

El vecino país tiene balnearios de agua transparente y arena blanca para disfrutar todo el año. De sur a norte hacemos un repaso por sólo algunas de ellas con precios para el verano.

CAMBORIÚ

Fundada en 1965 y planificadas en sus detalles por el Gobierno brasileño, Balneario Camboriú, como es su verdadero nombre, está localizada a 82 kilómetros de Florianópolis y es uno de los destinos más elegidos por los argentinos en los meses de verano. Además de grandes rascacielos y buena infraestructura, cuenta con ocho kilómetros de playa encerrados entre dos morros.

Con una amplia gama de atractivos, en esta ciudad se pueden hacer paseos en el teleférico sobre el parque Unipraias, travesías en barcos, que cruzan el río hacia la famosa isla de las Cabras y tours por el Parque de Santur: zoológico, museo, acuario, tortugario, huerta y minihacienda, son solo algunos de los lugares que se pueden visitar.  Uno de sus máximos atractivos es el famoso Cristo Luz, una escultura de 33 metros de altura, construida por el artista plástico Genesio Gomes e inaugurada en 1997. Está ubicada en el Monte de la Cruz. Dos de sus mayores privilegios son las increíbles vistas que permite obtener de toda la ciudad y el espectáculo de luces de 86 tonos que se inicia todos los días.

A la hora de visitar playas, se destacan Laranjeiras y la Central, ambas unidas por un teleférico. La primera, por haberse ganado el título de "la más linda", y la otra por ser el eje principal de la movida. Un poco más alejadas están Costa Brava, Pinho –pionera del nudismo- y Praia Dos Amores, ubicada sobre el extremo norte, justo detrás del morro do Careca. Por su parte, Taquara y la del Estaleiro son las playas para salir de pesca. En tanto, muchos apuestan por ir hasta Bombas y Bombinhas, ubicadas a sólo 41 kilómetros de Camboriú y consideradas un paraíso de Santa Catarina.

Costo: un paquete por 7 noches para dos personas con vuelo y posada arranca en los 32.500 pesos.

 

RÍO DE JANEIRO

El primer estímulo para viajar a la “cidade maravilhosa” es su paisaje cinematográfico: las casas y edificios, enmarcados por las magníficas formaciones rocosas de sus cerros, la arena blanca de sus playas,  y el verde intenso de los tupidos bosques tropicales. Es la singular combinación entre lo urbano y la más agreste naturaleza, lo que hace de esta  un importante destino turístico. En este hermoso paisaje se fundó por el siglo XVI la cuidad que sería sede del Reino de Portugal en América y  capital de Brasil hasta el año 1960.

La franja balnearia, un cordón que abarca el área de Copacabana, Ipanema, Leblón y Barra de Tijuca, en la zona sur, es la referencia para aplacar el calor. Pero sin duda la popular Copacabana, ubicada en el barrio del mismo nombre, es una de las más concurridas.

Desde la Ensenada de Botafogo, otro sitio de ocio y relajación, el estelar Pan de Azúcar se roba las miradas. El morro, situado en la boca de  la Bahía de Guanabara, brinda una vista magnífica. Un teleférico recorre los 1.400 metros entre los promontorios de Babilonia y Urca para alcanzar los 396 metros de altura y disfrutar del paisaje. No hay que perderse una vuelta por el bellísimo Lago Rodrigo de Freitas, conocer el Jardín Botánico, subir a la  Piedra Gavea y descubrir los exóticos senderos y cascadas del inmenso Parque Nacional Tijuca.

Dentro de esa enorme área, y como parte de la urbe, el Cristo Redentor, en la cima del cerro Corcovado, es uno de los espacios más requeridos. Inaugurado en 1931, el monumento de 38 metros y 1145 toneladas de granito es uno de los íconos representativos de Río.   Aunque para convivir con el verdadero sentir carioca, una excelente elección es ir a Pedra do Sal, uno de los sitios más bohemios y simbólicos de la ciudad, que late al compás de la rueda de samba y el choro -género de la música popular brasileña- en vivo, al aire libre y con entrada gratis.  

Costo: los vuelos a Río de Janeiro para febrero están en 8.400 pesos. Los directos suben hasta 11.000 pesos. En abril suelen bajar a 5.500 pesos.

 

BUZIOS

A sólo dos horas de Río de janeiro y entre increíbles playas, Buzios ocupa un lugar especial como uno de los balnearios más sofisticados y célebres a nivel internacional. Hasta los años sesenta, cuando la actriz francesa Brigitte Bardot lo hizo conocido en todo el mundo, Armaçao do Buzios era una pequeña aldea de pescadores. Tras un resurgimiento en los ’90, hoy ese encanto pintoresco sigue intacto, y además se ha combinado con lujosos hoteles, bellas posadas, exquisitos restaurantes y una vibrante vida nocturna y cultural. 

Cuenta con morros, islas y reservas naturales y es uno de los lugares con más variedad de peces para los amantes del buceo. Pero el que llega hasta allí, quiere playa, y la oferta es amplia: son 23, ninguna de administración privada, y para todos los gustos. Con arena fina y blanca, con piedras, con aguas calmas o con algo de olas para los que quieren un poco de acción. Lo que no varía es la transparencia de su mar, aunque depende la playa y su corriente, el agua puede ser fría o templada.

Una de las playas más elegidas por la juventud y los argentinos es João Fernandes, Otra muy popular es Praia de Geribá, la más extensa y con una bahía abierta, lo que permite surfear las mejores olas. Con forma de herradura envuelta por colinas rocosas decoradas con casas y hospedajes muy coloridos, la Praia de Ferradura es ideal para el baño y los deportes acuáticos. Y una que no puede faltar en el recorrido es la Praia Tartaruga, de aguas mansas y, generalmente, las más calientes de la región, ya que no recibe las corrientes frías de la Antártida. 

Después de un día de sol y snorkel, la cita es en Rua das Pedras y las calles comerciales del centro con cafés, tragos y panqueques para cerrar la tarde. Cuando la noche dice presente, la Orla Barlot (la costanera) tiene su renacimiento. Sobre una escultura en tamaño real de Brigitte Bardot realizada por la artista local Cristina Motta, los turistas aprovechan para sacarse una de las postales típicas del lugar. 

Costo: una semana para dos personas con vuelo y posada (desayuno) arranca en los 41 mil pesos. 

PORTO SEGURO

Dentro del estado de Bahía, el de mayor población negra de Brasil, sobresale Porto Seguro, ciudad que deja entrever en sus típicas costumbres nacionales las influencias de una sociedad mulata y colonial. Se trata de uno de los primeros núcleos del estado que habitaron los portugueses, quienes en épocas de la colonización encontraron aquí un puerto seguro para desembarcar y adentrarse en el país.

Las playas son el principal atractivo de esta ciudad de 75 mil habitantes y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, gracias que entre sus rincones alberga imponentes construcciones como la Iglesia de Nuestra Senhora da Pena, o la Iglesia del Outeiro de la Gloria, ambas de 1730. Si bien todas tienen algo en común, arena blanca y aguas transparentes, cada una presenta su propio encanto. Taperapua, por su movida y actividades acuáticas, es una de las preferidas de los turistas. Pero también se destacan Mundaí por sus aguas calmas y piscinas naturales; Mutá, donde se realizan vuelos en ultraligeros; y Coroa Vermelha, con una pintoresca feria de artesanías.

Muchos argentinos que optan por este destino le ponen una fecha precisa: es que durante toda una semana de Carnaval, sus calles se visten de fiesta para ofrecer una gran fiesta con desfiles y bandas de música en vivo. Bailes, vestuarios coloridos y música se juntan para demostrar que Brasil es especialista en este tipo de acontecimientos.

Un imperdible, en tanto, es el pequeño pueblo Arraial D’Ajuda. Rodeada de selva y de acantilados, con calles empedradas y cierto espíritu bohemio, este lugar fue clave como centro de apoyo de Porto Seguro en la época de la conquista portuguesa. Conocido también como “La esquina del mundo” (porque reúne personas de diferentes orígenes), es un lugar de espíritu joven y aventurero, marcado por la influencia hippie y bohemia.

Costo: un paquete con vuelos y posada para una familia tipo (dos mayores y dos menores) para una semana ronda en enero los 70 mil pesos. Con el sistema all inclusive sube a 85 mil pesos.

 

MACEIÓ

Siendo la capital del Estado de Alagoas, Maceió es uno de los destinos turísticos del nordeste de Brasil que atrae a los visitantes por la belleza de sus playas, las cuales están bañadas por el agua del Océano Atlántico y ocupan una extensión de aproximadamente 40 kilómetros. Con una población de 900 mil habitantes, este sitio tiene una serie de encantos que en la década del ’90 lo convirtieron en uno de los destinos preferidos por los argentinos.

La ciudad a la que los pueblos tupíes bautizaron con el nombre de Macayó o Macai ok, que significa "lo que tapa el pantano", es sin lugar a dudas un destino apto para privilegiados. Hoteles cinco estrellas, resorts frente a playas inhóspitas, una gastronomía exquisita que se da lugar en exclusivos restaurantes y muy buen clima todo el año.

Entre las playas más visitadas del centro está Pajucara, donde se realizan paseos en las conocidas jangadas de los pescadores para adentrarse y recorrer los acuarios naturales con millonadas de peces de colores. Ubicados a 21 kilómetros de la capital del estado de Alagoas, Praia do Gunga es considerada una de las 10 más lindas de todo el estado de Brasil. Tras unos 30 minutos de viaje por el estuario del Roteiro, una laguna inmensa que se forma por una pared de corales de 300 metros, se llega a esta península paradisíaca. Otra recomendada es Maragogi, una villa turística ubicada al norte de Alagoas, que posee 22 kilómetros de playas, la mayoría de ellas vírgenes.

La gastronomía es otro de los puntos fuertes. La ciudad mezcla en sus platos sabores típicos de la comida africana, portuguesa e indígena. En casi todos ellos las especialidades son los pescados, los frutos de mar, la tapioca (una masa a base de mandioca, coco, sal y queso rallado que luego es asada y condimentada adoptando diversas formas) y el sururú, un molusco que se extrae de las lagunas de Maguaba y Mundaú. 

Costo: los vuelos a Maceió para el verano rondan los 11.500 pesos. Bajan hasta un 35 por ciento a partir de fines de marzo. Tres noches en el hotel cinco estrellas Ritz Lagoa Da Anta para dos personas está unos 4.440 pesos.

 

PORTO DE GALINHAS

A una hora de viaje hacia el sur de Recife, Porto de Galinhas, el principal balneario de Pernambuco, es un encantador pueblo de pescadores con 18 kilómetros de arena blanca y fina, atractivas palmeras y un mar transparente a 28° C que se acerca más al espíritu caribeño que a lo habitual de Brasil. El agua es transparente y, en algunos puntos, tan calma que hasta parece una piscina. Los hoteles son de primera categoría y la comida es deliciosa.

Una de las atracciones más solicitadas es un breve paseo en balsa hasta las piscinas naturales donde se pueden observar peces fácilmente. En Muro Alto, una barrera de corales de 150 metros de extensión forma una calma piscina natural de agua templada. Los visitantes también pueden disfrutar de los kayaks y observar caballitos de mar en el manglar del balneario por medio de los tours ecológicos. El manglar tiene una extensión de 60 km, incluidas las playas de Pontal de Macaraípe y Camboa.

Para aquellos que les gusta bucear, la costa de Porto de Galinhas tiene mucho que ofrecer y una óptima visibilidad. Hay formaciones naturales, embarcaciones hundidas de hace más de 300 años y remolcadores a una profundidad de hasta 32 metros. a diferencia de otros lugares de Brasil, en esta aldea de pescadores cuenta con hoteles y complejos turísticos lujosos, de esos que muchas veces te invitan a no bajar hasta el mar.

En la gastronomía se destacan platos como sushi de tapioca (relleno de queso crema, miel y sésamo) y queso de cuajo con miel de caña. Y hay una infinidad de opciones de pescado, como las anchoas y los dorados en guiso o fritos, y los sabrosos pasteles con relleno de pescado. Todo esto sin mencionar a los camarones y las langostas que se sirven de diversas maneras.

Costo: un paquete con vuelo y hotel tres estrellas (desayuno) para dos personas por una semana arranca en unos 39 mil pesos.  

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Fecha de hoy

23/08/2017

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