Florianópolis, la Isla de la Magia

Una isla donde el sol se siente fuerte y el paisaje natural deslumbra con su belleza. Elegida por miles de argentinos que durante el verano son los protagonistas de las playas.

Por María Leticia Villalba, especial para De Viaje // Un mar cálido y cristalino pintado de azul, arenas claras, senderos entre morros con exuberante vegetación, coloridos barcos de pescadores que descansan en la costa, gaviotas revoloteando al compás del viento, niños jugando de acá para allá, vendedores ambulantes cargando su negocio a cuestas, caipirinhas, música, sol fuerte, aire veraniego, una postal de la que todos quieren formar parte.

Se trata de Florianópolis, una isla ubicada al sur de Brasil, en el Estado de Santa Catarina. La ciudad de Florianópolis (centro) es la capital del Estado. Más de 47 playas distribuidas en sus 54 km de largo y 18 km de ancho. Un paraíso natural elegido por miles de turistas de todo el mundo como el lugar ideal para disfrutar las mejores vacaciones.

La distribución geográfica de sus playas permite que haya opciones para todos los gustos. Así, las del sur son las menos intervenidas por el hombre, algunas sin acceso vehicular y mantienen su estado natural. Poseen un mar bastante más frío que las del norte y con mucho oleaje. Presentan poca infraestructura preparada para el turismo. Ideal para aquellos visitantes que buscan un ambiente más agreste y tranquilo para desconectarse de la rutina. Entre ellas se encuentran: Pântano do Sul, Lagoinha do Leste, Matadeiro, Armação, Campeche e Isla do Campeche.

Las playas del este son de mar abierto y olas bravas especialmente elegidas por los surfistas. Están preparadas para el turismo y reciben mayormente un público joven. Entre ellas están: Mole, Barra da Lagoa, Lagoa da Conceição, Galheta y Joaquina.

Las del oeste, por su parte, se caracterizan por sus aguas calmas rodeadas de abundante vegetación. Su cercana proximidad al centro administrativo y comercial de la isla hace que sean elegidas especialmente por brasileros que viven allí. Entre ellas se destacan: Santo Antonio de Lisboa, Sambaqui y Cacupé.

Por último, las del norte cuentan con infraestructura exclusivamente preparada para el turista. Hay opciones para todos los gustos y edades: playas ideales para disfrutar en familia, para los jóvenes, para los amantes de los deportes acuáticos, para quienes gustan de la vida nocturna y para quienes prefieren tranquilidad y desconectarse de la rutina. Son especialmente elegidas por los argentinos. Durante los meses de enero y febrero el idioma oficial se ve opacado por el español. Entre ellas encontramos: Daniela, Praia do Forte, Jurerê, Canasvieiras, Ponta das Canas, Lagoinha, Brava, Ingleses y Santinho.

 

Nadie se lo pierde

Las playas de Florianópolis son deseadas por turistas de todo el mundo y los jóvenes argentinos no son la excepción. Veranear en Brasil es el sueño de muchos pero sólo algunos harán todo lo posible para que se cumpla.

Cada año más jóvenes se animan a romper la rutina, dejar el trabajo fijo en la ciudad y salir a probar suerte como mochileros. Eligen trabajar durante la temporada de verano y juntar un poco de plata para continuar viaje. El trabajo se torna ideal cuando le sumamos playas lindas, caipirinha, cerveza, sol, calor, música, fiesta y vacaciones pagas.

Las opciones son: intercambiar trabajo por alojamiento en algún hostel o vender en la playa –ensalada de frutas, sándwich de milanesa, cerveza, galletitas, artesanías, etc-. La competencia es grande ya que los balnearios están colmados de vendedores ambulantes y todos –argentinos y brasileros- apuntan al mismo público: los argentinos. Tal es así que los vendedores de choripán, empanadas y sándwiches de milanesa son los más codiciados. Están quienes optan por trabajar para algún restaurante, bar o empresa de turismo. El idioma no es una limitante, ya que los clientes son más bien de habla hispana.

Los vendedores ambulantes brasileros eligen las playas del norte para la venta porque afirman: “el argentino compra para él, su madre, su hermana, su tía; el brasilero sólo compra para él”. Inclusive, cuando los argentinos no podían sacar dinero en Brasil -y por el cambio era preferible pagar con tarjeta-, todos los vendedores ambulantes comenzaron a usar posnet.

No importa cómo, pero el argentino intentará conocer y disfrutar de estas maravillosas playas gastando lo menos posible. Asimismo, muchos turistas se han enamorado de Floripa –como se lo llama cariñosamente- y han optado por quedarse a vivir.

Salir de paseo

Florianópolis es un paraíso, cada una de sus playas tiene un paisaje único digno de conocer. Arenas claras, mar cristalino y azul, sol fuerte, morros y trilhas son las características que las unen. Las trilhas son senderos entre morros y dunas –con distintos grados de dificultad-, ideal para hacer caminatas rodeadas de exuberante vegetación y vistas panorámicas.

La temporada se inaugura en noviembre y se extiende hasta abril. En diciembre, enero y febrero las temperaturas son más elevadas y es considerada temporada alta. Clima subtropical, de fuertes y pasajeras lluvias. Un paseo por la Ilha da Magia –como se la apoda- incluirá visitar algunas de las siguientes playas:

Praia dos Ingleses: olas ideales para ser barrenadas, agua cálida, azul y cristalina. Gaviotas revolotean las redes de pescadores en busca de alimento. Playa extensa para recorrer de punta a punta, senderos para caminar entre sus morros, dunas elegidas para hacer sandboard.

Por las noches el centrinho cobra vida invitando al turista a degustar sus platos típicos: sequência de camarão (camarones presentados con distintas cocciones), frango à passarinho (pollo cortado en pequeñas porciones), moqueca de peixe (pescado), bolinhos de queijo, pastéis (empanadas gigantes fritas) y milho quente (choclo caliente). Los tenedores libres, bufet por kilo –de comida y helados- y rodízio de pizza (pizza libre) son las opciones más destacadas.

Es uno de los balnearios más elegidos por las familias argentinas. Los puestos artesanales ofrecen recuerdos hechos por moradores locales. La belleza de sus playas se complementa con la infraestructura hotelera, habitacional y gastronómica que permiten disfrutar al máximo las merecidas vacaciones.

 

Canasvieiras: mar cálido y casi sin olas. Las sombrillas se acomodan una al lado de la otra como piezas de rompecabezas. Su estrecha playa desaparece cuando la marea está alta. Es la más elegida por los jóvenes argentinos que encuentran en ella una agitada vida nocturna. Ideal para veranear con amigos y disfrutar en los mejores boliches del balneario. Totalmente preparada para el turismo, amplia variedad de hoteles, restaurantes, bares, boliches, tiendas, etc. Desde aquí se realizan varios paseos en barco.

 

Cachoeira do Bom Jesús: mar cuasi pileta, agua cálida, arenas claras y playas extensas. Destino mayormente elegido por familias argentinas con niños pequeños dispuestos a disfrutar la tranquilidad del balneario. Infraestructura de calidad y totalmente preparada para el turismo. Restaurantes y bares sobre la costanera para degustar platos típicos de la zona.
 

Jurerê: playas amplias y de aguas tranquilas. Reconocida y valorizada especialmente por Jurerê Internacional. Es el balneario más sofisticado de la isla, conocido como el Miami de Brasil. Mansiones, lujosas casas, coloridos jardines, autos importados, hoteles y restaurantes de lujo, urbanización ordenada, limpia y atractiva. Su peatonal presenta un lindo y pintoresco paseo comercial. Es el destino elegido por famosos –especialmente brasileros- y por familias con un alto valor adquisitivo. Es reconocido, asimismo, por sus fiestas en la playa o clubes nocturnos.
 

Lagoinha: es una playa pequeña y tranquila, mar cálido y sin olas. Es ideal para ir con niños pequeños y para quienes deseen pasar unos días lejos del ruido. Hay poca infraestructura preparada para el turismo.

 

Santinho: mar frío y con fuertes olas que atrae especialmente a surfistas. Las playas son amplias y elegidas por aquellos turistas que buscan un lugar tranquilo pero con un mar en movimiento. Hay un recorrido auto-guiado donde apreciar arte rupestre con más de 5000 años tallado en las rocas. Uno de los atractivos más importantes del lugar es el complejo hotelero Costão do Santinho, uno de los hoteles más lujosos de la Isla.

 

Lagoa da Conceição: si las playas le dan vida a la ciudad de Florianópolis, Lagoa da Conceição es el alma de la capital catarinense. Kitesurf, windsurf y parapente son las actividades más destacadas durante el día. Desde su mirador en lo alto del morro se aprecia una vista panorámica de las playas más cercanas. Otro atractivo es caminar por la Avenida das Rendeiras visitando las tiendas donde los moradores exponen verdaderas y tradicionales obras de arte bordadas a mano, conocidas como renda de Bilro. Por la noche, un pintoresco bulevar con bares y restaurantes iluminan la laguna e invitan a degustar platos típicos a base de frutos de mar.

 

Barra da Lagoa: mar tranquilo, arenas claras y playas amplias. Pueblo de pescadores elegido especialmente por jóvenes, artesanos y hippies. Casas, posadas y hostels son la oferta habitacional disponible. Atravesando el puente peatonal comienza un sendero que conduce a la prainha, una playa pequeña y tranquila entre rocas. Por las noches es el lugar de reunión elegido por los jóvenes. Desde allí se abre camino un sendero que finaliza en unas piscinas naturales, ideales para zambullirse desde las piedras que complementan el paisaje.
 

Lagoinha do Leste: lugar elegido por turistas que buscan un descanso en la naturaleza, disfrutando de sus vírgenes playas, sin edificación ni contaminación humana. Aguas cristalinas y calmas rodeadas de vegetación abundante que hacen de este paraíso natural una de las playas más atractivas de la isla.

Un escenario inmejorable para el ecoturismo y la aventura. Está permitido acampar y hay un lugar con abundante sombra y agua potable destinado exclusivamente para ello. Se llega únicamente caminando desde las playas Matadeiro y Pântano do Sul.

 

Campeche: es el balneario del sur más preparado para el turismo. Sus extensas playas son ideales para actividades deportivas como el vóley, fútbol y paleta. Mar frío, gran oleaje y fuertes vientos. Balneario elegido especialmente por surfistas y kitesurfistas. Las dunas y su vasta vegetación completan el escenario declarado Patrimonio Natural y Paisajístico. Restaurantes, bares, posadas y hoteles complementan la infraestructura del balneario.

Frente a esta playa se encuentra la Ilha do Campeche. Un paraíso natural de aguas calmas y cristalinas, arena blanca y morros con tupida vegetación. Es ideal para realizar buceo o snorking. Asimismo, se realizan caminatas guiadas por los morros conociendo sus yacimientos arqueológicos rupestres que la convierten en Patrimonio Histórico Nacional. Se llega con barco desde la Playa de Campeche, Barra da Lagoa o Armação.

La Ilha da Magia es un abanico colorido de bellas playas que enamora a los turistas. Cada una en su tono, con pinceladas que resaltan dando un encanto particular. Conocer este onírico paraíso es dar vida a una postal.
 

TU GUÍA

Cómo llegar

Si la idea es ir en auto, desde por ejemplo la ciudad de Azul habrá que recorrer unos 2 mil kilómetros y el costo aproximado es de 4.500 pesos. En avión, un pasaje desde Buenos Aires arranca para el verano en 7.800 pesos, con escalas.

 

Cuánto cuesta

Un paquete para una familia tipo (dos mayores y dos menores) con vuelo y posada con desayuno para siete noches ronda los 60 mil pesos. A partir de marzo baja un 30 por ciento.  

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Fecha de hoy

11/12/2017

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