Londres en siete pasos

La capital de Inglaterra tiene un sinfín de sitios para recorrer. Si bien se necesita de varios días para conocerla, aquí un repaso por lugares imperdibles.

Trafalgar Square

Creada hacia 1841 para conmemorar la victoria de la armada británica sobre la flota francesa y española, Trafalgar Square es una de las plazas más conocidas de Londres. En el centro de la popular plaza encontramos la famosa e imponente estatua de Nelson, el héroe de la victoria naval sobre la alianza hispano francesa. A pocos metros de allí, un robusto gallo azul eléctrico ocupa uno de los cuatro pedestales. Se trata de una obra de arte diseñada por la artista alemana Katharina Fritsch (1956) en fibra de vidrio, que simboliza regeneración, despertar y fuerza y que ha despertado una gran controversia, primero por su estética que reabre el eterno debate de qué es arte y segundo, porque se contempla como un símbolo francés en una plaza dedicada a la victoria del Imperio británico sobre las tropas napoleónicas. En esta plaza el turista encuentra eventos culturales, teatro callejero y espectáculos musicales.

 

Buckingham Palace

La residencia oficial de la monarquía británica en Londres es un majestuoso edificio que representa la fama y la gloria del Imperio Británico a lo largo de los siglos. Tradicionalmente, la única bandera que se izaba en Palacio era la Royal Standard, la enseña real de la Reina Isabel II como soberana del Reino Unido. Desde la muerte de Lady Di en 1997, si la reina está en palacio flamea la bandera real, si no está, la de Reino Unido. Los viajeros pueden disfrutar con los famosos "cambios de guardia" que se realizan cada mañana durante el verano y en algunos días durante el invierno. Los guardias coronados por enormes sombreros de pelo desfilan al ritmo de marchas militares. El evento tiene una duración de 45 minutos y conviene conseguir sitio con antelación ya que miles de turistas se desplazan hasta allí para contemplar la pomposa ceremonia. 

 

Museo Británico

Gracias a sus piezas únicas que van desde la prehistoria hasta la Edad Moderna, pasando por una impresionante colección de arte del antiguo Egipto, entre las que se encuentra una gran variedad de momias y la famosa piedra de Rosetta, el Museo Británico es una visita obligada. Desde que abrió sus puertas definitivamente al público en 1759 llegaron hasta allí más de siete millones de objetos procedentes de todos los continentes, y para visitarlo sin prisa se necesita un día completo. En la actualidad recibe más de 5 millones de visitantes por año, lo que le convierte en el tercer museo más visitado del mundo por detrás del Louvre de París y del Metropolitan Museum de Nueva York, y se puede ver en su interior gran parte de la fachada del Partenón. La entrada es completamente gratuita, pero para las exposiciones de temporada hay que abonar entrada aparte.

 

Picadilly Circus

En el pleno centro, esta plaza es uno de los lugares más conocidos en todo el mundo y que representa mejor la vida nocturna londinense. Picadilly Circus es ideal para todo aquel visitante que esté buscando una amplia oferta de lugares de ocio como teatros y cines, o que simplemente quiera conocer algunos de los mejores restaurantes, bares y cafeterías de la capital británica. Llama la atención la fuente con la estatua de Eros, el Dios griego del amor. Frente a él, lucen los luminosos publicitarios más famosos de la ciudad donde las grandes compañías pagan millonadas por anunciarse. En la historia reciente sólo se han apagado durante los años de la segunda guerra mundial y hace unos cinco años, durante una hora, para promover una campaña ecológica.

London Eye

La Noria London Eye es actualmente la noria o rueda más alta de Europa y la tercera del mundo.  Si bien no fue pensada para funcionar de forma indefinida, fue un gran negocio económico y las autoridades no pudieron dar marcha atrás. La construcción de este icono del diseño y la ingeniería para conmemorar el cambio de milenio en seguida se adaptó a la escena londinense convirtiéndose en uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad. La impresionante estructura de 10 toneladas está dividida en 32 cápsulas que representan los 32 distritos de Londres. Cada una tiene capacidad para 25 personas y el viaje son 30 minutos, que sirven para ver más de 50 monumentos a una altura de 135 metros. Abre todos los días del año.

 

Palacio de Westminster 

Todo aquel que quiera comprobar cómo funciona el sistema político británico puede pasarse por el Palacio de Westminster y asistir a una de las sesiones de la Cámara de los Comunes de lunes a jueves de forma gratuita. Para aquellos que quieran conocer los recovecos del palacio, se ofrecen visitas guiadas que tienen 75 minutos de duración. Éstas sí son de pago y podrá visitar Westminster Hall y la Galería Real, con sus seis enormes pinturas de la Armada Española. Pero si uno busca también algo de relax, los Jardines del Palacio son un lugar magnífico para “bajar un cambio” en la metrópoli. Aunque están muy cerca de Hyde Park, resultan menos bulliciosos que este popular parque. Los aledaños del palacio y sus jardines cuentan con lugares de interés como el Memorial a la Princesa Diana de Gales, o la estatua de bronce dedicada al personaje de Peter Pan.

 

El Big Ben

Pasar por la capital británica y no sacarle una foto al Big Ben, el reloj más famoso de Europa, haría del viaje una excursión incompleta. La torre, levantada en 1858 junto al nuevo Palacio de Westminster, actual sede del Parlamento, es parte de un edificio de 106 metros de altura construido en un estilo gótico que alberga cuatro enormes relojes situados en sus caras. Aunque generalmente cuando hablamos del Big Ben nos referimos a la Torre del Reloj del edificio del Parlamento, esta denominación no es del todo exacta, ya que el Big Ben realmente es una enorme campana de 13 toneladas que se encuentra en el interior de la torre. Esta fue construida en honor a Sir Benjamin Hall, quien era Comisionado de Obras en la época de su construcción. 

seccion: 

video

Descargá el suplemento

Fecha de hoy

18/10/2017

tweets recientes