Sabores, leyendas y fe

Frutas, quesos, fiambres y vino son los elementos que conforman las opciones gourmet de la provincia de Buenos Aires. Pero también nos topamos con Art Déco y muchas historias por descubrir.

Más allá de la costa atlántica, las sierras de Tandil o el Delta del Tigre, las zonas turísticas más promocionadas en la provincia de Buenos Aires, las ciudades del interior que no cuentan con estas bondades, apuestan a nuevas alternativas: rutas gourmet, religiosas o arquitectónicas. Cada vez más emprendimientos privados, con ayuda de los municipios y el Gobierno, se van multiplicando a lo largo del territorio. La oportunidad de saborear un exquisito queso, un vino o una mermelada de arándano, o bien de conocer rincones cargados de mística o de historia, están muy cerca del alcance del bonaerense.

 

Vino y cerveza

La ruta del vino es un atractivo que incluye a un par de establecimientos que se encuentran en un circuito de unos 150 kilómetros, entre Villarino y Torquinst. La presencia de cordones serranos, valles, laderas y vientos fuertes que llegan desde el Atlántico influyen en cada una de las variedades de uvas y otorgan a las etiquetas locales un aroma y sabor muy particular. Una de las primeras opciones dentro de la Ruta del Vino bonaerense es Bodegas Saldungaray, ubicada entre los cordones serranos de Ventania y Pillahuincó. Una propuesta familiar que nació en 2003 y cuenta con más de 20 hectáreas de viñedos, en las cuales se cultivan plantas de merlot, tempranillo y malbec. Otra posibilidad es Al Este Bodega y Viñedos, situada estratégicamente sobre la Ruta Nacional 22, que conecta a la provincia con la Patagonia argentina; o bien los establecimientos MYL Colores, de Coronel Pringles, o Ita-Malal Bodega y Viñedos, ubicada en las sierras de Curamalal, a unos 20 kilómetros de la localidad de Saavedra.

Si bien son muchas las ciudades en el país que apuestan a la cerveza artesanal, hay dos que picaron en punta: Mar del Plata y La Plata. La ciudad “feliz” cuenta con una treintena de emprendedores debidamente registrados y casi setenta puntos de degustación, entre los que destacan bares de fábrica, bares cerveceros, restaurantes donde se expende cerveza artesanal, entre otros. Mientras que la capital provincial además de bares con productos exquisitos, tiene su Oktoberfest cada año que junta a miles de personas junto a las mejores rubias, negras y coloradas de la región.

 

Queso y jamón

Suipacha, que en lengua indígena significa “tierra del diablo”, cuenta en sus inmediaciones, con la cada vez más visitada “Ruta del Queso”. Este atractivo turístico ubicado sobre la Ruta 5 es de neto corte gastronómico y ha surgido hace unos años como resultado de la labor desarrollada por los numerosos establecimientos rurales que conforman la gran cuenca lechera de esa zona de la provincia.

Se pueden visitar los productores para degustar los más ricos quesos de vaca, cabra, oveja y búfala producidos en la zona. Los promotores del circuito organizan visitas guiadas a establecimientos de campo con degustaciones en cada uno de ellos, con la posibilidad incluso de sumar una noche de alojamiento en hoteles en distritos. Las visitas comienzan con un desayuno donde se explica la historia láctea de Suipacha, y luego se lleva a los turistas a una fábrica de quesos. Al mediodía, se almuerza en restaurantes de la ciudad, mientras que por la tarde se recorren otros establecimientos en los que se llevan a cabo degustaciones de distintos tipos de quesos.

En este recorrido gastronómico que se extiende, como se dijo, entre los kilómetros 114 y 130 de la ruta 5, se encuentran la cabaña “Piedras Blancas”; “Quesos Suipacha” y “Fermier”, que comercializan diferentes tipos de quesos de distintas especies de animales. Además, se pueden visitar varios de los establecimientos rurales que en los últimos años comenzaron a producir arándanos.

En tanto, la Ruta del Jamón Crudo representa un elemento identitario del municipio bonaerense Marcos Paz, de gran atracción para los turistas. Esta ciudad recibió la mención de Capital del Jamón Argentino, por encontrarse en su territorio un destacado frigorífico que por su adecuado proceso para elaborar este chacinado (desde el origen del animal hasta convertirse en la vedette de las picadas) respetando estrictos protocolos bromatológicos, su producto recibió la denominación del verdadero jamón autóctono. Entre los establecimientos se destacan las Cabañas Argentinas del Sol, la Escuela Agraria, el frigorífico La Pompeya y la Planta de elaboración El Artesano.

Aunque no está dentro de las denominadas “rutas gastronómicas”, hay dos ciudades que deberíamos sumar, relacionadas con la famosa “picada argentina”. Una es Mercedes, capital nacional del salame quintero. A esta ciudad de la ruta 5 llegaron inmigrantes italianos que dejaron el legado de esta delicia. Productores recomendados: El Mercedino, Don Quico. Mientras que otro lugar para degustar esta maravilla entre las sierras es Tandil, famosa por sus chacinados. El salame tandilense, de picado fino o grueso, es parte del patrimonio cultural. Entre los más conocidos están Cagnoli, Las Dinas y Don Rosendo.   

Olivo y arándano

Pero la provincia también tiene en el olivo también su apuesta. Este es un recorrido para aprender que al igual que las uvas, ya que cada aceituna tiene diversos sabores. Esta ruta, en el sur bonaerense, propone numerosas actividades en torno a las aceitunas: cosecha manual, envasado del propio aceite y la participación en catas para apreciar las sutilezas de las diferentes variedades. Las principales cosechas bonaerenses se encuentran en el partido Coronel Dorrego, sobre la Ruta 3. Conformada por emprendimientos familiares, esta ruta alcanza una superficie de más de 2500 hectáreas cultivadas. Gracias al suelo, el agua, las temperaturas y las condiciones agroecológicas es obtienen olivas y aceites de la mejor calidad. Uno de los lugares para visitar es la Estancia Don Gastón que ofrece alojamiento y día de campo, además charlas históricas sobre el lugar y técnicas sobre la producción de oliva. Continúa el recorrido por la Finca Rumaroli donde brindan recorridos por las plantaciones y la fábrica de aceite. Ambos locales ofrecen degustaciones y una propuesta cautivante.

La del arándano, por su parte, creció a lo largo de los años y transita por las localidades bonaerenses de San Pedro, Zárate y Baradero, en plena Pampa Ondulada. Un circuito de relax y entretenimiento, a través del cual se visitan diversos establecimientos productores, ubicados a lo largo de la Ruta 9. La propuesta de este circuito incluye, no sólo la degustación de recetas dulces y saladas a base de arándanos, sino también conocer cuáles son los procesos de cosecha y elaboración de los derivados de este “fruto del bosque”, reconocido mundialmente por sus cualidades hipocalóricas, antioxidantes, nutritivas y medicinales.

El arándano es de origen silvestre, se adapta a infinidad de recetas y es muy fácil de cocinar. En el país utiliza en platos tanto dulces como salados, fríos o calientes; también en jugos, helados, productos de repostería e, incluso, ensaladas. Un producto sano y natural que logró integrarse rápidamente a las cartillas de los más refinados restaurantes para acompañar pastas, carnes o postres. Algunos de los establecimientos que integran la ruta del Arándano ofrecen al viajero visitas guiadas, paseos a caballo o en antiguos carruajes, y degustaciones.

 

Caminos salamónicos

Desparramados por el territorio bonaerense como juguetes olvidados, están los fantásticos monumentos que construyó el arquitecto Francisco Salamone, en sólo cuatro años y como parte de un plan de obras públicas. Son municipalidades, mataderos, cementerios, plazas y puentes construidos según las reglas del Art Déco, pero con el sello personalísimo de este ingeniero y arquitecto. Los corredores fueron ideados en 2010 por el Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Son cuatro, divididos en los partidos que los conforman: “Las Llanuras y Salamone” (Balcarce, Rauch, Azul y Chascomús); “Las Sierras y Salamone” (Tornquist, Coronel Pringles, Laprida y Adolfo Gonzales Chaves); “Las Lagunas y Salamone” (Pellegrini, Tres Lomas, Salliqueló, Guaminí y Adolfo Alsina); “Los Ríos y Salamone” (Escobar, Pilar, Alberti y Alem).

Si bien la provincia es extensa como para recorrerla, una opción para tener un excelente pantallazo de la obra de este creador nacido en Sicilia, Italia, en 1897, es empezar por Azul, con su cementerio monumental, el matadero y la plaza. Desde allí es sencillo acceder a Laprida (cementerio, municipalidad, corralón), 155 kilómetros al sur, por la ruta provincial 76. Por la 51, a 100 kilómetros, se llega a Pringles (municipalidad, matadero), desde donde se accede a Saldungaray (cementerio, mercado, plaza, delegación), a solo 70 kilómetros, por las rutas 51 y 72. El recorrido se puede cerrar en Tornquist (municipalidad, plaza), a 55 kilómetros por rutas 72 y 76.

 

Patrimonio religioso

La provincia cuenta con un magnífico patrimonio religioso, representado tanto por imponentes catedrales, así como por iglesias y capillas ubicadas en ciudades, pequeños pueblos y hasta en estancias y campos privados. Pero existen dos sitios donde el fervor católico tiene su máxima expresión, no solo en fechas específicas sino también durante todo el año ya que constituyen Santuarios Marianos que reciben peregrinos provenientes de diferentes puntos del país: Luján y San Nicolás de los Arroyos.

El principal, pero no único atractivo de la ciudad ubicada sobre la ruta 5 se centra en la conocida Basílica de Nuestra Señora de Luján con una altura máxima de 110 metros en sus dos torres; a este emblemático templo diariamente concurren miles de personas. La iglesia se empezó a construir en 1887 y se inauguró en 1930. Además es un importante centro de turismo rural, desarrollado en las estancias de la zona y en las cabañas a orillas del río Luján.

Al norte de la provincia, el Santuario de María del Rosario de San Nicolás es el alma de la ciudad. San Nicolás es reconocida por su turismo religioso, desde que en 1983 una vecina recibió mensajes de la Virgen. Uno de los mensajes la guió hasta una imagen de la Virgen oculta en el campanario de la Iglesia. La escultura de madera tenía más de un siglo y hoy la veneran millones de personas. Así de vibrante, espiritual, activa y natural es San Nicolás, pegada al río.

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Fecha de hoy

23/08/2017

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