Punta Tombo: se agranda la familia

La mayor reserva de pingüinos magallánicos del mundo atrae con un espectáculo maravilloso. Una vuelta por Chubut para descubrir un mundo diferente.

Graciosos, refinados aunque algo tardos en sus movimientos. Así son los pingüinos de Magallanes que copan la costa marítima de Chubut cada año para ampliar sus familias. Ya están entre nosotros, pero a partir de noviembre comienzan a nacer los pichones y Punta Tombo pasa a vivir al ritmo manso de estos animales monógamos, ya que mantienen de por vida la misma pareja, a la que cuidan de sus principales predadores.

El Área Natural Protegida Punta Tombo, geográficamente situada en el paraje “Dos Pozos”, a unos 110 kilómetros de las ciudades de Rawson y Trelew y a unos 170 km. de Puerto Madryn, ha contado con un crecimiento de la población de aves notable desde su creación en 1979 a la actualidad, convirtiéndose en la mayor reserva continental de pingüinos de Magallanes.

“En noviembre, cuando empiezan a verse las crías, llega a haber un millón de pingüinos. Es una de las comunidades más grande del continente americano. Se puede ver cómo es todo el circuito del animal, cómo viven y cómo le llevan el alimento a sus pichones”, cuenta a De Viaje el secretario de Turismo y Áreas Protegidas del Chubut, Carlos Zonza Nigro. Y cuenta que los viajeros que llegan hasta la reserva quedan muy cerca de los pingüinos, aunque en Punta Tombo, la prioridad de paso, la tienen ellos. “Estamos inaugurando un sendero de más de 250 metros con una pasarela fantástica donde los pingüinos cruzan al turista constantemente”, asegura.

Justamente, dentro del área natural, la visita a la reserva que puede hacerse de 9 a 19, se realiza a través de senderos que permiten un contacto directo con los pingüinos. De esta manera se puede observar de cerca su comportamiento, costumbres y curiosidades. Si bien cada día llegan cientos de turistas, los que saben recomiendan que el mejor horario es la mañana o el crepúsculo. Es allí donde suelen tomar un baño y la secuencia se convierte en divertida, tierna y enriquecedora. Luego del chapuzón es la hora de regresar a tierra firme con alimentos, para que coman sus pichones.

Cada año, y desde hace mucho sin saber bien por qué, los pingüinos eligieron este rincón del planeta para reproducirse y cambiar el plumaje. Los primeros en llegar desde el sur de Brasil son los machos. Excelentes nadadores, promedian una velocidad de diez kilómetros por hora, aunque algunos la duplican. Además, estas aves palmípedas de no más de cuatro kilos y unos 45 centímetros pasan gran parte de su vida en el agua, donde incluso duermen. Al llegar a Chubut, hacen un nido y esperar a la hembra en las mejores condiciones. Esta pone dos huevos y con suerte sobrevivirá un pichón. El macho es el encargado de traer la comida al nido, y de pelear para que no se la quite otra pareja. Por eso, a veces se producen cruentas peleas que pueden terminar con ejemplares muertos. Hacia marzo, vuelven a nadar esos 3 mil kilómetros que los separan de la costa de Brasil, donde regresan en busca de los alimentos como anchoas, merluza y camarones.

 

Con cuidado

Paisaje pedregoso y agreste, las playas silenciosas son un fiel representante de la tranquilidad que ostenta la Patagonia. Sólo gracias a la presencia de estos curiosos personajes, la calma tiene su pausa. Y si bien el contacto no es directo –uno no puede acercarse a tocar los pingüinos-, hay que tener cierto cuidado para no pasar un mal momento. Siempre existe el turista que cree que por tocar un nido, nada puede pasar. Sin embargo, no hay que confiarse, un picotazo le puede hacer pasar un momento poco agradable. Ni tampoco por obtener una mejor fotografía, es recomendable acercar la cara a uno de ellos. Además, como el sol suele ser impetuoso y no es fácil encontrar grandes sombras, un consejo es llevar gorra, protector solar, calzado cómodo y agua para hidratarse. Es que por lo general, uno se pasa toda la tarde conviviendo con estas aves para poder entenderlas un poco más.

El Centro Tombo, en tanto, cuenta con salas donde se  puede conocer la vida en la tierra y en el mar, y con áreas de servicio. Otros atractivos a visitar son el Domo de los Vientos -paseo que permite apreciar una vista panorámica del lugar- y el sendero interpretativo de acceso que permiten disfrutar del paisaje patagónico con sus espacios inmensos, la vegetación que desafía un clima semidesértico, y sus vientos.

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Fecha de hoy

11/12/2017

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