Acariciando el cielo de Catamarca

La puna de esta provincia argentina convoca a un desafío único de paisajes desérticos, volcanes de más de 6 mil metros de altura y lagunas escondidas.

La provincia de Catamarca se convirtió en uno de los íconos ineludibles de aventura por la amplia variedad de atractivos paisajísticos que ofrece sobre la Cordillera de los Andes en una región distinguida por la cantidad de volcanes, salares y lagunas a más de 4 mil metros de altura. Desde la ciudad de Antofagasta de la Sierra, a unos 300 kilómetros de la capital provincial, se desprenden un conjunto de excursiones a través de las cuales se descubren también extensos campos de lava, llanuras de piedra pómez y vestigios de la antiquísima cultural regional.

Pero uno de los atractivos que más despierta interés son los volcanes en esta región. De hecho siete de los ocho más altos del mundo son visibles en un recorrido de menos de tres horas por la Ruta Nacional 60, en la zona conocida como los Seismiles, al norte de la ciudad de Fiambalá y camino al Paso de San Francisco.

Hay diversas opciones para hacer este paseo por una de las zonas más importantes en altura del mundo. Ante la extensa y deslumbrante siempre Cordillera de los Andes, se extiende un sinuoso camino en ascenso por 197 kilómetros que conecta a Chile por la Ruta Nacional 60. El paisaje cuasi desértico ofrece una paleta de colores y texturas interminables que varían a medida que se avanza desde los casi 1500 metros de altura hasta los 4.700 que alcanza el hito fronterizo. En todo ese transcurso se visualizan algunos de los picos que pelean por ser los más altos del mundo y no tienen nada que envidiarle al Aconcagua, en la provincia de Mendoza, o el Himalaya.

Las moles están a la vera del camino de Tinogasta, pasando por Fiambalá, rumbo al paso que comunica con la ciudad chilena de Copiapó, de la tercera región, con cuyo país Argentina comparte el volcán más alto del mundo, el Nevado Ojos del Salado, de 6.880 metros sobre el nivel del mar. El paisaje se completa con el Monte Pissis, el Cerro Bonete Chico, el Nevado Tres Cruces, el Llullaillaco, el Walther Penck y el Incahuasi, una lista a las que se podría sumar, ya en Mendoza, el mítico Tupungato, y más allá de las fronteras argentino-chilenas, el Sajama de Bolivia en la zona donde se libraron las batallas de Vilcapugio y Ayohuma.

Además del espectáculos de los volcanes, se puede disfrutar de una variada gama de atractivos turísticos, como la Ruta del Adobe, con sus iglesias y capillas que se emplazan desde Tinogasta a Fiambalá, y los pueblos de El Puesto, del siglo XVIII, donde se encuentran la Ruta del Telar y la del Vino, en el que sobresalen las uvas Malbec y Syrah, en la Bodega La Esperanza, de Juan Longo.

Otra alternativa fuera de la ruta de Los Seismiles es el Mirador del Pissis, al cual se llega por un desvío de tierra que nace luego del Paraje Pastor Largo. Esta excursión requiere de un día extra y un vehículo 4x4. En el camino se avista un sistema de lagunas llamadas Azul, Negra, Verde y Aparejos.

En Fiambalá, tampoco debe faltar una visita al Museo del Hombre, donde se exhiben momias de más de 500 años que fueron encontradas cerca de Loro Huasi, un poblado cercano. En caso de buscar una aventura más extrema, unos 25 kilómetros al norte, viajando por la ruta 34, se llega a las extensas Dunas de Tatón, altísimas montañas de arena que se pueden recorrer en 4x4, cuatriciclos o tablas de sandboard.

Un poco más al norte, otra de las excursiones es al salar de Antofalla, el cual mide 163 kilómetros y es el más largo del mundo. Se trata de uno de los lugares más inhóspitos e inaccesibles de la Puna. Para los interesados en la arqueología catamarqueña está la excursión a Real Grande, desde donde se avistan paredes de lava volcánica de hasta 50 metros de altura con pictografías antiguas. En el camino se agrega también una caminata por el campo volcánico Los Negros que llega hasta unas ruinas y permite el acceso al volcán Antofagasta.

TU GUÍA

Cómo llegar

Desde Buenos Aires a Catamarca el pasaje en Aerolíneas Argentinas arranca en los 3.050 pesos. En auto, por ejemplo desde Necochea hasta Fiambalá hay que recorrer 1900 km, mientras que desde San Nicolás unos 1.150 km.

Dónde dormir

Tinogasta es la capital de ese departamento y cuenta con cerca de 500 camas, pero Fiambalá, 60 kilómetros al norte, dobla ese número con sus hoteles, cabañas, hostels y hosterías a las que hay que sumarles en ambas ciudades los camping, como el tradicional de las Termas de Fiambalá.

video

Descargá el suplemento

Fecha de hoy

18/10/2017

tweets recientes