Puerto Rico, una isla con todo

Para combinar historia, una arquitectura de hace 500 años y playas paradisíacas, hay que darse una vuelta por este país del Caribe.

En los poco más de 150 kilómetros de largo y 50 de ancho que ocupa la isla de Puerto Rico se sintetizan todos los atributos del Caribe: playas, selva, color, gente amigable y cosmopolita, montañas, clima y un mar de aguas claras; pero también, por las calles de su capital, San Juan, sigue viva la impronta de la época colonial de América latina, todas características que la convierten en una de las joyas más preciadas de la región.

Las fachadas de las casas, los edificios históricos y los fuertes, como el San Felipe del Morro, o el Castillo San Cristóbal, considerada la fortificación más grande construida por España en el Nuevo Mundo y declarado Patrimonio de la Humanidad, hacen que recorrer la ciudad sea una experiencia histórica inigualable.

El primero de ellos, San Felipe del Morro es una fortificación española del siglo XVI construida en el extremo norte de San Juan. Por muchos años vigiló la entrada a la bahía y protegió la ciudad de ataques marítimos. El morro se refiere a una porción de tierra o peñasco que sirve para observar un lugar. Es parte del Sitio Histórico Nacional de San Juan y fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Otro de los sitios históricos que se deben visitar es la Fortaleza, actual residencia oficial del gobernador de Puerto Rico y de su esposa. Fue construida entre 1533 y 1540 para defender el puerto de San Juan de Puerto Rico. El edificio es conocido también como El Palacio de Santa Catalina, en honor a Santa Catalina de Alejandría, patrona de la elocuencia, los filósofos, los solteros, las hilanderas, los estudiantes y los dominicos.

También una incursión por la isla nos llevará hasta la capilla de Cristo. Cuenta la leyenda de un jinete que perdió el control en una carrera y cayó al precipicio. El intendente invocó al Santo Cristo de la Salud por la vida del joven y al salvarse construyó la capilla en agradecimiento. Según otros, el joven murió y el edificio se hizo para prevenir otra tragedia.
Es en el centro del archipiélago donde se encuentra el parque eco-turístico de Toro Verde con el 'zip line' (tirolesa) más largo del mundo -con un cable de 2,5 kilómetros- bautizada como 'El Monstruo'; una experiencia única que se inicia en un puente colgante de 47 metros de largo y 10 metros de alto. Pero Puerto Rico cuenta además con los suficientes recursos naturales para ser un destino de turismo aventura y de naturaleza único en la región, como por ejemplo el bosque subtropical pluvial El Yunque, donde la gran cantidad de precipitaciones anuales producen espectaculares cascadas que se cuelan entre los senderos. Este bosque se halla en la Sierra de Luqillo, y cuenta con rutas perfectamente delimitadas para llegar.

Por otra parte, Puerto Rico ofrece uno de los espectáculos naturales más maravillosos e increíbles del mundo en Bahía Mosquito, en la isla de Vieques: la Bahía Bioluminiscente, un fenómeno en el que el agua se ilumina de forma natural por efecto de los microorganismos. Aunque también existe un lugar que nadie se quiere perder: el Parque Nacional Cavernas del Río Camuy, uno de los mayores sistemas de cuevas en el mundo y -además- es el más grande en Occidente. Las cavernas son parte de una red de cuevas y cursos de agua subterráneos excavadas por el tercer río subterráneo más grande del mundo, el Camuy. El sistema fue descubierto en 1958 y documentado en  1973.
Y un Caribe sin playas no sería tal, y en ese sentido, Puerto Rico puede mostrar al mundo un abanico de 360 alrededor de toda la isla, como Culebra, considerada una las cinco mejores playas a nivel mundial. Otra de las playas para visitar es la Isla Verde, en la zona metropolitana, una larga medialuna de arenas doradas frente a las aguas del Océano Atlántico ubicada a sólo 5 minutos del aeropuerto internacional, mientras que los amantes del surf pueden optar por las playas de Aguadilla, en la zona oeste, lugar conocido como 'El Jardín del Atlántico'. Ya para quienes prefieren la tranquilidad, lejos de las multitudes, la mejor opción es la Isla de Mona, ubicada a 4 ó 5 horas en bote desde la costa oeste de la isla, que conocida como la Galápagos del Caribe, por variada y abundante vida silvestre.
 

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Cómo llegar

Para arribar a la isla -no hay vuelos directos desde Argentina- se llega vía Panamá con la aerolínea Copa, o vía Bogotá con Avianca, opciones que permiten hacer migraciones directamente en la isla, o bien con aerolíneas de los Estados Unidos. Un paquete de una semana para dos personas con vuelos y hotel arrancan en los 51 mil pesos.
 

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Fecha de hoy

21/08/2017

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