El mundo en Nueva York

La capital cultural y económica del mundo invita a visitar sus lugares famosos y barrios que mezclan razas, lenguas y nacionalidades.

Por Florencia Abelleira / Cosmopolita si las hay, Nueva York tiene poco más de 8 millones de habitantes, de los cuales un tercio son inmigrantes. Por eso, no hablar inglés no se vuelve un problema si se quiere planear unas vacaciones en la ciudad que nunca duerme. De sus cinco distritos, Bronx, Brooklyn, Queens, Staten Island y Manhattan, éste último es el más conocido y preparado para recibir unos 40 millones de turistas por año.

Manhattan es una isla sembrada de edificios que rozan las nubes. Larga y delgada, puede recorrerse de norte a sur por los 2,75 dólares que cuesta el pasaje en metro. Sus veinte barrios son tan diferentes como apasionantes, por eso en Nueva York el tiempo jamás alcanza.

El clima neoyorquino es muy extremo, lo que vuelve a la ciudad un lugar irreconocible si uno la visita en distintas estaciones del año. En invierno, la temperatura suele alcanzar los -10 C° y se pueden sentir copos de nieve invadiendo las calles. En esos casos, un buen plan es ir a revolcarse al Central Park y por qué no, armar un muñeco de nieve. El verano es muy similar al de Buenos Aires: húmedo y caliente, algo no recomendable cuando se está rodeado de cemento.

La urbe más conocida de los Estados Unidos tiene para todos los gustos: a los amantes del arte y la cultura no les alcanzan los días para recorrer sus museos, los fanáticos de la moda descubren en el barrio Soho las nuevas tendencias, los bohemios encuentran nuevos recovecos donde llenarse de inspiración, y los turistas tradicionales se preocupan por guardar en sus cámaras de fotos cada instante vivido en los lugares que ya habían admirado en las películas hollywoodenses.

Para recorrer la ciudad conviene empezar por el punto más atiborrado de gente: la Time Square. Es el corazón de Nueva York y está cubierta de pantallas enormes que iluminan con tanta intensidad que la noche se tiñe de todos colores. A principio del siglo XX, ese área era peligrosa a causa de la prostitución, las drogas y la delincuencia, pero a partir de los ´80 y durante los siguientes treinta años, los gobiernos implementaron un proyecto de renovación que dio lugar a lo que es hoy: uno de los lugares más famosos del mundo, con comercios, restaurantes y teatros típicos recorridos por unas dos millones de personas a diario. Allí, el espacio publicitario es el más caro del planeta.

Es una obligación ir tanto de día como de noche, y si sobran algunos dólares, vale la pena ver el musical del célebre compositor Andrew Lloyd Webber, El fantasma de la ópera, o el recientemente aclamado Wicked, en Broadway, la famosa avenida que atraviesa la Times Square, conocida por sus teatros donde se interpretan óperas y musicales clásicos.

A pocas cuadras de allí, la Quinta Avenida divide a la ciudad en dos: la zona Este y la Oeste. Entre sus lujosas tiendas como Gucci o Prada se encuentra la Catedral Saint Patrick o el Empire State. Este edificio fue el más alto de la metrópoli hasta la construcción de las Torres Gemelas. Pagando los 25 dólares de entrada, desde su piso número 102, a 430 metros de altura, se desnuda Nueva York en 360 grados. Otra opción para ver la ciudad desde arriba es ir a cenar al Hotel Marriot. El restaurante se encuentra en el último piso y gira mientras uno disfruta de su buffet (nada económico, hay que estar dispuestos a gastar unos 60 dólares) y las luces neoyorquinas. 

Bosque y cultura

En primavera, el parque urbano más grande de Nueva York se viste de colores cálidos. Las 340 hectáreas que conforman el Central Park, cambian completamente de paisajes según la estación del año. En invierno, las ramas de los árboles totalmente despojadas de sus hojas se vuelven lúgubres y una ligera capa de bruma cubre los caminos escondidos entre la vegetación. El Central Park puede volverse un gran laberinto, por lo que siempre es bueno llevar un mapa para no perderse.

Luego de unos días ajetreados, no hay nada mejor que alejarse del cemento y el smog por un rato. Por eso, es placentero sentarse en algún banco solitario frente a alguno de sus lagos a hacer un picnic apreciando la inmensidad de los edificios que cortan la línea del horizonte. También se puede recorrer el Conservatory Garden, un jardín con diseño europeo dividido en tres zonas según sus estilos: italiano, francés e inglés. Antes de irse, no puede faltar la foto en el memorial Strawbery Field, donde yace Imagine, un mosaico en blanco y negro con flores a su alrededor que rinden honor a John Lenon. 

Es verdad que para muchos, la palabra museo es sinónimo de aburrimiento, pero el Museo de Arte Moderno (MoMA), derriba definitivamente ese mito. Vale la pena pagar los 25 dólares que cuesta la entrada para recorrer sus seis pisos donde se muestran las expresiones artísticas en sus diferentes variantes: cine, fotografía, escultura, pintura, dibujo, entre mucho más. Allí los colores son intensos, las ambientaciones innovadoras y las exhibiciones adaptadas al siglo XXI. Este museo, que incorpora obras en cantidades y de artistas cumbres, comienza a marcar tendencia a partir de la década del ´50. Es así que se puede apreciar Las señoritas de Avignon de Pablo Picasso, hasta las fotografías de la exótica Cindy Sherman o las maquetas y diseños arquitectónicos del francés Le Corbusier.

Pero hay para todos los gustos. La llamada Museum Mile, que comienza en la Quinta Avenida a la altura de la calle 82Este y se extiende hasta la 105Este, condensa la cultura en Nueva York. Entre los muchos museos se encuentra el de Arte Metropolitano (MET) y el espiralado Guggenheim. 

Bajo Manhattan

Cuadra tras cuadra, la arquitectura, la gente y el idioma cambian rotundamente entre los barrios del Downtown. Los rezagos del racismo vivido en Estados Unidos a mediados del siglo XX se tradujeron con los años en la conformación de verdaderas comunidades de inmigrantes que nos sumergen por distintas regiones del globo. Ahora turísticos, Chinatown, Little Italy o Lowe East Side, son algunos de los pintorescos lugares para recorrer.

Si bien queda en la otra punta de Manhattan, Harlem merece ser visitado. En sus orígenes, fue poblado por artistas, músicos e intelectuales negros que difundieron sus producciones por toda la ciudad. Más tarde, por los ´60, se volvió una zona peligrosa. La noche era turbia, la prostitución abundaba y los edificios estaban abandonados a raíz de los incendios que provocaban los dueños para echar a los inquilinos pobres que no pagaban. En el lado este, se fue conformando el Harlem hispano, un barrio de inmigrantes ilegales latinos que intentaron encontrar una vida digna en los Estados Unidos.  Ahora, es una zona que está renaciendo en un barrio turístico y seguro con museos e iglesias donde los domingos se puede acudir a las características misas Gospel a escuchar las sensacionales voces negras.

Volviendo al bajo Manhattan, éste es conocido por ser el distrito financiero de la ciudad con la famosa Wall Street, donde se encuentra la Bolsa de Nueva York. Allí, el pasado 10 de mayo, se finalizó la construcción del edificio más alto del hemisferio, el One World Trade Center que se encuentra a los pies del 9/11 Memorial, dos piletas donde el agua cae iluminada y se leen los nombres de las 3.000 víctimas del atentado a las Torres Gemelas, grabados en acero.

Pero lo más atractivo de esta zona es la Stone Street, una estrecha calle repleta de bares y restaurantes donde se puede tomar un tequila en la cantina mexicana Mad Dogs & Beans o saborear la típica comida hecha a base de langosta en Urban Lobster Shack.

Para concluir el día, es imperdible la caminata por el imponente Brooklin Bridge, el puente que une a los distritos más turísticos. En la penumbra del río, el viento acaricia y Manhattan se desnuda ante nosotros con su infinidad de luces titilantes. Definitivamente es el lugar más romántico de Nueva York. 

TU GUÍA

Cómo llegar

Nueva York tiene tres aeropuertos, pero el JFK (John Fitzgerald Kennedy), es el más aconsejable por su ubicación. Un pasaje aéreo ida y vuelta cuesta unos 11.084 pesos por TAM y el taxi hasta el centro de la ciudad 50 dólares, sin tener en cuenta peajes y la propina del taxista, costumbre propia de Estados Unidos.

Cuánto cuesta

Para todo tipo de bolsillos: la habitación compartida en el hostel New York Budget Inn está 75 dólares, y el hotel 4 estrellas Dream Downtown ubicado en el bajo Manhattan ofrece la tarifa de 299 dólares la noche por la habitación doble.

EL CONSEJO

Viajar a los Estados Unidos es más complicado que a cualquier otro país. Antes que hacer reservaciones y cálculos de monedas, hay que empezar por tramitar la visa que permite ingresar a suelo norteamericano. Primero hay que llenar un largo formulario por Internet, y una vez que está listo, la embajada te asigna una fecha para la cita en Buenos Aires que puede tardar hasta tres meses. Una vez allí, te hacen preguntas sobre el propósito del viaje, la profesión, nivel de inglés y te confirman por cuántos años te otorgan la visa por turismo. Con este trámite impreso en el pasaporte ya se pueden planear las vacaciones a Nueva York. Sin dudas, vale la pena el esfuerzo. 

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Fecha de hoy

11/12/2017

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