El corazón de Cuba late en La Habana

Un recorrido por las plazas, los museos y los lugares para escuchar buena música. La mezcla del pasado y el presente y los resabios de la Revolución.

Por Fernando Delaiti, especial desde La Habana /

“De alto Cedro voy para Marcané. Llego a Cueto voy para Mayarí”, suena en el Café Taberna, en la esquina de las calles Mercaderes y Teniente Rey. La canción de son compuesta por Compay Segundo sobrevuela frente a la Plaza Vieja, en el corazón de La Habana Vieja, donde la música del creador del clásico Chan Chan se respira a cada paso. El centro histórico, donde plazas, iglesias, palacios y los estrechos callejones adoquinados resistieron cinco siglos, es un pequeño barrio que concentra 242 manzanas y más de 3 mil edificios señoriales habitados por unos 75 mil habaneros. Todo lo que en algún momento estuvo a punto de caerse a pedazos, hoy sigue siendo “rejuvenecido arquitectónicamente” gracias a una serie de trabajos que empezaron en 1994, doce años después de ser declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

La Plaza Vieja, con orden de creación emitida hacia 1559, está rodeada de recuperados edificios y tiene en su centro una fuente que constituye una réplica en mármol de Carrara de la que antaño suministraba agua a los vecinos que utilizaban ese lugar para refrescarse en la época de calor, intercambiaban sobre las noticias más recientes o practicaban operaciones comerciales. También en un pasado, fue un lugar donde se vendían esclavos.

A dos cuadras de allí, rumbo al Malecón (la costanera) encontramos otra de las cinco plazas en las que se erigió la ciudad fundada en 1519 por el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar. Esta se llama San Francisco de Asís y se encuentra frente a la antigua iglesia de San Cristóbal, hoy lugar que funciona como conservatorio de música clásica. Las otras plazas que no pueden dejar de visitarse son la de Armas y de la Catedral.

La primera, lugar donde se fundó La Habana, está rodeada por el Templete, donde se celebró el primer consejo de la ciudad, el Hotel Santa Isabel -donde siempre se aloja el ex presidente estadounidense Jimmy Carter- y el Palacio de los Capitanes Generales, hoy devenido en museo (6 CUC la visita). Una curiosidad frente a este hermoso edificio de arquitectura barroca es la calle Tacón de adoquines de madera. Cuanta la leyenda que Miguel Tacón y Rosique, máxima autoridad de la Isla durante el dominio colonial español, los mandó a poner para que no lo despertasen, a él y a su mujer, los coches de caballos que pasaban durante la hora de la siesta.

A pocos metros está el Castillo de la Real Fortaleza (3 CUC la entrada), que comenzó a construirse en 1558 y se terminó 19 años después. Vale la pena. Allí uno encuentra valiosos objetos de naufragios, como monedas de oro y plata, y réplicas a escala de carabelas y galeones. También se puede subir a la terraza y desde allí ver la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, donde cada noche se realiza la ceremonia del cañonazo. ¿En qué consiste? A las 21, unos soldados vestidos con trajes de época realizan el simbólico disparo que rememora el que tradicionalmente se hacía todos los días para avisar del cierre de las puertas de la muralla de la ciudad para resguardarla contra ataques de corsarios y piratas. Además en el lugar hay artesanías, museos y muchos recovecos para descubrir en plena noche.

Pero retomamos nuestro recorrido. Saliendo del Castillo por la calle O’ Reilly y doblando en San Ignacio se llega a la Plaza de la Catedral, un lugar rodeado por buenos lugares para comer y de diversos atractivos arquitectónicos para descubrir. Uno de ellos es el Palacio de los Condes de Casa Bayona, que alberga el Museo de Arte Colonial. Pero a donde no debe dejar de ingresar es a la propia Catedral, una de las más sobrias iglesias del barroco americano de 1748 y por la que pasó el Papa Juan Pablo II en su histórica visita a Cuba en 1998.

Para degustar

El cubano es una persona amable, con un cariño especial por los argentinos, gracias a la mítica figura del “Che” Guevara. Al caminar por las calles de La Habana Vieja, los isleños se acercan constantemente a los turistas no sólo para hablar sino con un objetivo por encima de esto: ofrecer algún “servicio”. Desde un lugar para dormir, un guía para recorrer la ciudad o alguna caja de habanos a “mitad de precio”, los cubanos buscan entablar con el viajero una relación que, en algunos casos, puede terminar en un bar compartiendo un trago que, obviamente, paga este último. Sin embargo, uno puede caminar tranquilo más allá de esto y, en todo caso, ejercer el arte de la negación ante tanto ofrecimiento que a veces cansa.

Y si de caminar se trata, a pocos metros de la Catedral y sobre la calle Empedrado está La Bodeguita del Medio. Allí uno puede leer -y escribir si lo desea- miles de frases que han dejado quienes pasaron por este lugar famoso, en gran parte, porque Ernest Hemingway dijo que hacían los mejores mojitos, el típico trago que combina ron, azúcar, lima, menta o hierba buena y soda. Aunque si queremos seguir la ruta del escritor estadounidense debemos pasar por El Floridita, donde tomaba sus daikiris, y por la habitación 511del hotel Ambos Mundos que ocupó cuando vivió en la ciudad.

El recorrido por la zona antigua de La Habana se puede hacer con guía que uno contrata en el lugar (unos 7 CUC por persona y dura dos horas) o contratar el servicio en el hotel (19 CUC, aunque es más extenso y minucioso). Lo recomendable es hacer el recorrido acompañado el primer día para tener una muestra general, y después sí hacer camino propio. Las entradas a los museos o palacios tienen un valor que va de los 3 a los 5 CUC, pero hay otros que son gratuitos y sólo se pide una propina.

Obviamente hay museos del Tabaco, del Ron, del Automóvil y otros que también merecen ser visitados. Pero a un par de cuadras de la Plaza de Armas y por la famosa calle Obispo llegamos hasta otro ícono: el Capitolio, igual al de Washington. Como está en refacción caminamos unos 500 metros hasta el Memorial Granma, la plaza contigua al Museo de la Revolución, donde hay diversos objetos relacionados con la revolución cubana: aviones, un tanque utilizado en la bahía de Cochinos y el yate Granma, entre otros. El Museo, en tanto, fue el antiguo Palacio Presidencial, que permaneció ocupado entre 1920 y 1960, y que en la actualidad cuenta con fotos, documentos, armas y objetos que exaltan la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista. Y ya alejado del casco histórico (a unos 10 CUC en taxi) está la mítica Plaza de la Revolución, una de las más grandes del mundo y en donde reúne al pueblo en marchas multitudinarias todos los 1º de mayo. Allí uno se puede sacar la tradicional foto junto a la gigante figura del Che y de Camilo Cienfuegos. También se puede visitar el monumento José Martí y un museo, aunque aquí se deberá pagar 5 CUC.

A La Habana hay que llegar con ganas de caminar. Como mínimo se necesitan dos días, aunque los que tengan la oportunidad de estar un par de jornadas más, no lo duden. Es uno de esos lugares donde hay que apagar la cámara de fotos, y dejarse llevar por la magia de los sentidos.

Al ritmo del son

La noche es otra de las atracciones de la ciudad. La mixtura de música y comidas típicas, junto a tragos inolvidables, permiten acercarnos al corazón de este entrañable país. Hay dos cabarets de renombre y que son los ofrecidos dentro del circuito turístico oficial: Tropicana y Parisién.

El primero de ellos, creado en la década del ‘30, es similar a lo que son en París el Lido o el Crazy Horse. Actuaron allí estrellas como Nat King Cole, Josephine Baker o Libertad Lamarque. En el show participan 200 músicos, cantantes y bailarinas de primer nivel. Las entradas van de 75 a 95 CUC, e incluye bebidas y un snack. Para cenar hay que sumar 15 CUC. La otra posibilidad es Parisién, ubicado en la planta baja del Hotel Nacional, y que ofrece tres shows de acuerdo al restaurante que se elija. Los costos aquí son algo más bajos: van de los 30 a los 58 CUC por persona.

Otros, optan por acercarse a la música de Buena Vista Social Club. En Café Taberna, cada noche se presentan allí cantantes que en algún momento se subieron al escenario con el famoso grupo. Está claro que no son parte del staff actual de la banda, pero igualmente son grandes músicos que hacen bailar, créame señora, hasta al más duro de los maridos.

LA GUIA

Cuánto cuesta

Los vuelos hacia La Habana tienen un costo de unos 1300 dólares en temporada alta que es hasta fines de julio y la demanda es muy alta. Los precios luego bajan hasta un 25 por ciento fuera de temporada, es decir, a partir de agosto. Un paquete que incluye vuelos, cuatro noches en Varadero (sistema all inclusive) y dos noches en La Habana (con desayuno) arranca en los 10.500 pesos.

La moneda

Los precios de todos los productos y servicios están reflejados en pesos convertibles cubanos (CUC) únicamente. Para cambiar sólo hacerlo en casas oficiales u hoteles, que se manejan con un mismo valor.

1 CUC = 1,08 dólares

1 CUC = 0,80 euros

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Fecha de hoy

18/10/2017

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