Escapadas con sabor a campo

Fiestas tradicionales, historia contada por sus pobladores, y encuentros con la naturaleza son algunas de las alternativas que brindan las pequeñas poblaciones rurales.

VILLA LOGÜERCIO

Existen lugares que no se recuerdan ni por grandes monumentos históricos, ni por una arquitectura destacada, ni siquiera por algún atractivo natural irrepetible pero que, sin embargo, nos sorprenden con la maravilla de las cosas simples. Villa Logüercio es un pueblo de apenas 400 habitantes que se encuentra a orillas de la Laguna de Lobos y está formado casi exclusivamente por casas de fin de semana. Desde su fundación, hace unos sesenta años, la forestación nativa fue enriqueciéndose con innumerables especies exóticas, que hoy le dan a la villa un singular colorido y belleza, sobre todo en otoño.

Ofrece  visitas guiadas por sus calles y avistaje de aves exóticas. En este poblado los recorridos son acompañados por un guía intérprete de la naturaleza. El turista podrá observar especies típicas de la región pampeana, como el zorro gris. El recorrido incluye lugares como la manzana institucional y su Capilla Santa Isabel; caminata por las Vías de Ferrocarril, que funciona como una especie de mirador al estar ubicado sobre una loma. Además, la Laguna de Lobos ofrece una gran variedad de alternativas para chicos y adultos, todas vinculadas al contacto con la naturaleza.

 

CARLOS KEEN

El pueblo fundado en 1881 y que llegó a tener unos 3 mil habitantes gracias a su pujante comercio y el funcionamiento del ramal Luján-Pergamino, cuenta hoy con una población de 500 habitantes concentrados alrededor de la vieja estación. Y de la mano de la gastronomía recibe hoy cada fin de semana a cientos de turistas que llegan hasta allí en búsqueda de un momento de relax en este distrito del partido de Luján.

La gran figura del pueblo sigue siendo el predio del ferrocarril, con dos construcciones descomunales que se caracterizan por su fachada histórica y que valen la pena recorrer. Sin embargo, estos pagos se caracterizan por sus restaurantes tradicionales, de ladrillos a la vista, que deleitan al visitante con exquisitos platos regionales, como asados de vaca y cordero, empanadas y pastas.

Un paseo por Carlos Keen incluye la histórica estación de ferrocarril y su granero que data de 1881; la Capilla San Carlos Borromeo, construida en 1906; el Museo Rural y la Estafeta Postal, antigua oficina de correos de 1980. Por los alrededores del pueblo, se pueden hacer caminatas fotográficas mientras se contempla el paisaje rural pampeano.

AZCUÉNAGA

En solo dieciséis manzanas, la rica historia de Azcuénaga, una tranquila localidad del partido de San Andrés de Giles, se rescata del olvido a través del turismo: con su vieja estación; una hermosa plaza sin veredas coronada por una capilla centenaria; las fachadas de antiguas casonas y la amabilidad de sus apenas algo más de trescientos habitantes.
Cuenta la historia que en 1880, se inaugura la estación ferroviaria que dio nacimiento al pueblo conformado por inmigrantes italianos, españoles, irlandeses y franceses. Aún hoy se conserva el galpón de cereales construido en 1885 y que paradójicamente ya no recuerda cuando fue la última vez que vio pasar un tren (que unía Luján con Pergamino) y la comunicaba en forma directa con su vecina Carlos Keen. Pero Azcuénaga también fue epicentro de las acciones militares producidas durante la Revolución de 1880.

En la actualidad, sus habitantes invitan a conocer la Capilla Nuestra Señora del Rosario, construida en 1907, conserva su fachada de ladrillos sin revoque con una sola torre. Además de un recorrido por sus calles, plazas, antiguos almacenes y casonas que conservan su fachada original.

A la hora de comer, la gastronomía también ocupa un espacio clave. Uno de los sitios más elegidos por su variedad y atención es el restaurante El Almacén CT & Cía, que funciona en el predio de la antigua Casa Terrén, un almacén de ramos generales que existió allí desde finales del siglo XIX hasta fines de la década de los '70.
 

URIBELARREA

Cuando Miguel Nemesio de Uribelarrea fundó en 1890 la colonia que lleva su nombre, difícilmente imaginaba que, 116 años más tarde, este pueblo de catorce manzanas por cuatro y 1.300 habitante se iba a convertir en un atractivo destino para el miniturismo.  Con su estación de tren y su museo de herramientas y maquinarias agrícolas, los muros de ladrillo a la vista de sus casonas centenarias, las calles de tierra y el ritmo lento del entorno campero, “Uribe”, como le dicen afectuosamente sus pobladores a este poblado de Cañuelas, transporta al visitante a una realidad anclada en los comienzos del siglo XX.

Los pobladores dicen que es un pueblo de película, ya que sus calles fueron escenarios de varias producciones nacionales e internacionales como Juan Moreira, dirigida por el argentino Leonardo Favio en 1973; Evita, de Alan Parker y protagonizada por Madona en 1996; y El hombre que capturó a Eichman, protagonizada por Robert Duvall en 1996; entre otras.

Para conocer estos paisajes míticos se recomienda una visita por la Iglesia Nuestra Señora de Luján, construida en 1890 que aún conserva sus vitrales originales; la cervecería artesanal “La Uribeña”, así como la estación de ferrocarril, las pulperías y fiambrerías tradicionales, y la Escuela Agrotécnica Salesiana Don Bosco.

 

SANTA MARÍA

El 11 de mayo de 1887, concluido el trabajo de medición de la Colonia 3, un grupo de 24 familias y una persona soltera, todos provenientes de la aldea Kamenka, en el Volga, parten de la estación del ferrocarril con los carros cargados de enseres y toman posesión de una chacra y desatan sus carruajes sobre los solares en medio de la pampa inhóspita. Allí nacía Santa María, en el partido de Coronel Suárez, donde aún hoy se preservan sus tradiciones y costumbres, las mismas que comparten con el visitante que llega a este poblado.

La Parroquia Natividad de María Santísima es la más modesta de las iglesias de las tres colonias conformadas por alemanes del Volga en esta región (Santa Trinidad y San José son las restantes). Otra visita en la zona es el Museo Parque La Palmera, propiedad de la familia Streitenberger-Schwert y donde se exhiben más de 2 mil objetos sobre los usos y costumbres del pasado del pueblo: vehículos y maquinaria de campo original, maquetas en escala de máquinas agrícolas, ferrocarriles, vitrolas, zimbales, objetos escolares y de cocina, radios, colección de anteojos y monedas. etc.

Y  en tren de sabores y buena mesa (las colonias gozan de merecida fama en ese aspecto), hay lugares para degustar deliciosos platos vinculados con la cocina alemana. Y de hecho, este año se realizó pro primera vez allí la Fiesta del Strudel en el Salón de Fiestas del Club Social, Deportivo y Cultural “El Progreso”.

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Fecha de hoy

16/12/2017

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