Los encantos de Tandil

La ciudad de la provincia de Buenos Aires es un lugar soñado para disfrutar todo el año. En medio de un paisaje encantador de sierras y valles, la aventura está a la vuelta de cada esquina.

Tandil es uno de esos destinos que ofrece todo. Conocida mundialmente por su Piedra Movediza, un raro fenómeno por el cual una roca de 300 toneladas se mantenía en equilibrio, balanceándose. Si bien la piedra se desprendió en 1912, siguió atrayendo turistas, hasta convertirse en un símbolo. Hoy se puede ver una reproducción de ella en el mismo lugar que se encontraba, dentro del Parque Lítico La Movediza. Pero hay mucho más por descubrir: desde opciones turismo aventura o religioso, hasta un interminable recorrido gastronómico que nos hará alegrar nuestro estómago. Por eso la escapada a las sierras puede ser la respuesta que faltaba a la hora de planificar un viaje en cualquier época del año.

 

Piedra Movediza

Más allá del cerro de extraordinaria belleza, durante miles de años contó con una de las maravillas y rarezas naturales más sorprendentes: la legendaria Piedra Movediza, una mole de granito de más de 300 toneladas mantenida en extraño equilibro, oscilando levemente, lo que configuraba una gran atracción. Si bien hace ya años que cayó, durante todo el siglo XX siguió siendo un atractivo para turistas y aún hoy se la puede ver partida a los pies de la ladera por la que rodó. Pero en 2007 se inauguró una réplica de La Movediza en el exacto lugar en el que se encontraba. Hecha de mental y fibras sintéticas, está anclada en una placa y reproduce la forma, el color y la textura de la original. Además de su gran estrella, en el Parque Lírico La Movediza se pueden recorrer diversos senderos y subir al cerro para obtener vistas desde la altura.

 

Cerro Centinela

A pocos kilómetros de la ciudad y a 295 metros sobre el nivel del mar, el Carro Centinela es una muestra de la historia geológica de esta zona, que se remonta a más de 2.300 millones de años. Este sitio alberga un monumento granítico de extravagante aspecto, que pesa unas 72 toneladas y mide algo más de 7 metros, y se encuentra colocado en posición vertical. Este tipo de rocas se conocen como monumentos megalíticos o menires y es posible encontrarlos en el Burdeo Francés o en alargadas tallas pétreas que tanto misterio encierran en la Isla de Pascua. Hasta allí se puede llegar en aerosilla y disfrutar en el camino de las mejores vistas de la ciudad. Una vez arriba hay espacios gastronómicos para tentarse con algún plato regional.

 

Monte Calvario

Ideal para recorrerlo en Semana Santa, en Tandil se puede hacer turismo religioso durante todo el año. Tercero en importancia a nivel mundial en su tipo, el Vía Crucis, al que se accede luego de subir 195 escalones, está compuesto por 14 emotivas postas que reproducen el camino recorrido por Jesús hacia la crucifixión. Al subir sus escaleras principales se puede apreciar una imponente escultura de Cristo en la Cruz (22 metros de altura). Pero además, desde 2014 se sumó un nuevo atractivo religioso: en lo alto del cerro de Villa Don Bosco está el Cristo de las Sierras, que tiene unos 10 metros de altura y pesa 15 toneladas. La imagen muestra a un Cristo erguido mirando hacia la ciudad, con su brazo izquierdo elevado y el derecho en señal de bendición.

 

Lago del Fuerte

A 2 kilómetros de la ciudad, una visita al Lago del Fuerte es una excursión que brinda la posibilidad de practicar actividades al aire libre y deportivas: canotaje, windsurf, caminatas, andar en bicicleta y pesca. Se trata de un embalse inaugurado en 1960 para evitar las inundaciones que se realizaban en Tandil. Además, en los alrededores del dique hay diversos paseos para disfrutar en familia. El Balneario del Sol, complejo de piletas con capacidad para 7 mil bañistas y diversas ofertas gastronómicas; el Parque Soñado de los Niños, con juegos para los más chicos y el Mercado Artesanal de Tandil, donde se encontrará con una excelente oferta de artesanías y con una confitería para disfrutar un rico café. Pero una de las opciones más elegidas es recorrer un camino serpenteante y ascender hasta el Monumento de Don Quijote y Sancho Panza, inaugurado 2008, por iniciativa de la colectividad española residente en la ciudad. El Quijote tiene una altura de 4,6 metros mientras que Sancho Panza mide 3,5 metros de alto, ambas esculturas fueron realizadas en hierro.

 

Parque Independencia

Ubicado a 10 cuadras del centro, en avenida Avellaneda y Rondeau, el Parque Independencia es también llamado “Mirador de la Ciudad”, ya que desde la cima del cerro se obtiene una excelente vista panorámica de Tandil. En la entrada al parque, al que se accede desde el Paseo del Lago, hay una portada de granito, de estilo románico y renacentista. Y en la cima del cerro, a 280 metros sobre el nivel del mar, se levanta un Castillo Morisco, donado por la colectividad española al cumplirse el centenario de la fundación del Fuerte, y donde en la actualidad funciona un restaurante. A metros está la estatua de Martín Rodríguez, quien en 1823 estuvo a cargo del asentamiento que sería Tandil. Luego, perdiéndose entre las coníferas y los jardines se llega hasta el anfiteatro natural Martín Fierro, que durante Semana Santa es escenario de representaciones religiosas.

Valle del Picapedrero

Decenas de turistas escalan rocas, se deslizan en tirolesas o hacen equilibrio sobre los movedizos puentes tibetanos a diario en el Valle del Picapedrero, sobre la serranía  donde hace más de un siglo inmigrantes europeos picaban los adoquines que cubrieron las calles de Buenos Aires y otras ciudades. La zona de Aurora, Cerro del Águila y Los Corrales, donde hace 2.500 millones de años afloraron esas rocas graníticas del sistema geológico más antiguo del país (la cordillera de los Ande tiene "sólo" 70 millones de años), ofrece a los visitantes la posibilidad de practicar turismo aventura y ecológico. El Valle del Picapedrero queda a unos 5 kilómetros al oeste de la ciudad, y se llega por un camino de tierra que parte de la avenida Taborín a la altura del "puente colgante" y desemboca en esta amplia área protegida, donde entre un frondoso verde de árboles bajos surgen los promontorios grises y rojizos del sistema de Tandilia. La cava más importante es la Aurora, de unos 20 metros de alto, y el trekking se puede desarrollar por tres circuitos de diversa extensión.

 

Salida a las sierras

Las sierras tandilenses son la estrella de esta zona. Tanto si se las quiere recorrer a caballo o en mountain bike, la excursión incluirá una explicación de cómo se formó el sistema de Tandilia. Dentro de este sistema geológico, las sierras de Tandil son particulares y llamativas, ya que su relieve tomó distintas formas: redondeadas, tabulares, de conos truncados. En el caso de las cabalgatas, casi todas son por la Reserva del Tigre, con sus 140 hectáreas. Rica en vegetación y animales, la altura máxima está dada en el Cerro Venado de 389 metros sobre el nivel del mar. Fue el lugar donde se ubicaba la antigua cantera municipal, por lo que también es posible ver cavas y construcciones en piedra. Otras zonas que se visitan son la Sierra Don Bosco, Las Dinas, y la piedra de la Virilidad. Las excursiones pueden durar media hora, medio día o un día completo.

 

Vuelta por el centro

La ciudad tiene muchos puntos por descubrir dentro de su casco, y la Plaza Independencia es un gran punto de partida para empezar la recorrida. Reúne una serie de elementos particulares que destacan su belleza: además de árboles, senderos, fuentes de agua y monumentos, a su alrededor conserva calles de adoquines e importantes edificios antiguos, generando un especial e interesante aire armónico y pintoresco. Como en la mayoría de los pueblos del interior, a su alrededor  pueden observarse algunos de los edificios más importantes. Tal es el caso de la Iglesia del Santísimo Sacramento, inaugurada en 1878, con líneas románticas en su fachada; en su planta alta se ubica el Museo de Arte Religioso. Otro edificio destacado es el Palacio Municipal, inaugurado en 1920 y con un estilo neoclásico. Frente a la plaza está también el Museo de Bellas Artes, el cuarto en importancia del país, por las obras atesoradas. El circuito se completa con el Templo Danés, construido en 1876 y con una casa sin ochava, del año 1860, que funcionó como posta de carretas hasta 1920. 

 

Camino de los Pioneros

El Cerro el Mate es un sitio privilegiado para la realización de actividades de interpretación del entorno, recreativa, deportiva y de contemplación, espacio público de 30 hectáreas para toda la comunidad. En su interior se encuentra el Camino de los Pioneros, un paseo inaugurado en 2007, llamado así en homenaje a los primeros hombres de la ciudad. Son 3,4 kilómetros a través de un ambiente natural. Se puede acceder a miradores, manantiales y áreas de descanso, y conocer un poco los vestigios de la actividad y el trabajo de los picapedreros. Se puede recorrer a pie, en bici, auto o moto, ya que el lugar está muy bien señalizado.

 

El reino de los sabores

Salamines, chorizos, sopresatta, longaniza, danbo, longaniza, reggianito, gouda. Los quesos, embutidos y chacinados que se preparan en Tandil son famosos en el mundo por su excelente calidad y gusto. Todo comenzó con los inmigrantes italianos y españoles que encontraron por aquí características similares al clima de su tierra, y comenzaron a elaborar y conservar chacinados, pasando el saber de generación en generación hasta llegar a alcanzar la excelencia de hoy en día. Un lugar clásico es Época de Quesos, una vieja casona de 1860 que funcionó primero antigua posta y desde 1920 a 1970 como almacén de ramos generales, para cerrar en 1970 y permanecer como una tapera hasta 1990. Ese año finalmente abrió como el local que es hoy: uno de los mejores y más autóctonos lugares para comer no sólo una gran picada, sino también la muzzarella a la milanesa más grande y fresca que el lector pueda imaginar, acompañando un delicioso carré de cerdo en salsa agridulce. Pero es solo un ejemplo de tantos otros establecimientos que pueden ser visitados y, obviamente, servirán para hacer un regalo y quedar bien.

 

Por los aires

Los valientes deben darse una vuelta por el Club de paracaidismo, que ofrece una experiencia única y extrema. Uno salta desde un avión a 3 mil metros de altura, y tras medio minuto de adrenalina total en caída libre y a 140 kilómetros por hora, cuando faltan 1200 metros para aterrizar se abre el paracaídas para disfrutar de un plácido y lento descenso de 8 minutos. La otra opción es el vuelo en parapente o a vela. Esta zona es ideal por la pendiente de sus sierras y sus vientos. Se trata de entre 20 y 25 minutos de paz en las alturas. Si las condiciones climáticas del día lo permiten, es una actividad que se puede realizar los doce meses del año. También para aquellos que quieren ir por los aires pero no se animan a tanto, la tirolesa es una buena opción para sentirse al menos por un rato un ave.

 

Tandil Golf Club

Fundado en 1934, este club de golf se ubica en un paisaje privilegiado, en el medio de un valle. A principios de este milenio se concibió una nueva idea de cancha, que contemplara las condiciones naturales del paisaje y en 2002 se la reinauguró, totalmente renovada. Hoy es una cancha de estilo americano-inglés, de tipo quebrada. Esta cualidad hace que el golfista deba moverse hacia arriba y debajo de una pendiente para encontrar el sitio justo para realizar el tiro, un desafío mayor. A su hermosa postal de árboles jóvenes, pequeñas lagunas y 95 bunkers, se le suman mansiones alrededor. Desde algunas de ellas, se pueden ver los 18 hoyos, una posibilidad que pocas canchas del mundo brindan. El club cuenta con una Escuela de Menores, que fomenta el amor por este deporte entre los más chicos.

 

Cerro del Libertador

En la parte superior de un pequeño cerro con afloramientos recosos se observa la figura del General José de San Martín, de 3,35 metros de alto y con la mirada hacia el Alto Perú. A su espalda, pocos metros más atrás, su caballo de guerra, de pura raza criolla, espera a su jinete apoyado en sus miembros delanteros sobre unas rocas. A veinte metros se eleva un núcleo de rocas naturales simbolizando la cordillera, que ha sido construido con ritmos verticales formando un nido de cóndores, con dos parejas que señalan los cuatro puntos cardinales donde reina la Gloria. En el patio de ceremonias a derecha e izquierda del San Martín están las figuras de dos granaderos, los cuales forman con la figura de su jefe un triángulo, figura geométrica de extremada fuerza constructiva. Toda una obra que merece ser visitada y desde donde se sacan muy buenas postales.

 

Rumbo a Gardey

Con algo más de 530 habitantes, Gardey es una escapada que hay que hacer desde Tandil. Con sus casas bajas, la localidad está ubicada en medio de una horqueta conformada por los arroyos Chapaleofú chico y grande, donde todavía se escuchan historias de los caciques Namuncurá y Catriel se nos presenta tranquila y apacible, para ser disfrutada con ritmo de siesta. La visita allí es el Almacén Vulcano, muy cerca de la estación, que recrea el espíritu de los locales de antaño con sus techos altísimos, pisos de madera y estanterías con todo tipo de botellas. Desde el año pasado empezó a circular un tren turístico que une en dos horas la estación de Tandil con los pueblos rurales Vela y justamente Gardey, lo que otorga una nueva perspectiva para admirar el paisaje de sierras y praderas del centro-sur bonaerense.  

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25/06/2017

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