Aventura a toda velocidad

La zona cercana a la localidad de Barreal y el dique de Ullúm, en San Juan, son ideales para experimentar deportes. Además, el complejo astronómico El Leoncito es reconocido mundialmente por las condiciones que presenta para la observación de astros.

Dejar todo atrás a la velocidad del viento. Esa es la consigna en una escapada a la provincia de San Juan, que permite alejarse un poco de la rutina y llenarse de experiencias distintas, en destinos que combinan lo mejor de los deportes y los paisajes montañosos bajo un cielo transparente.

Camino al dique de Ullúm, a 20 kilómetros de la ciudad de San Juan, ya desde lo lejos se escuchan las risas y los gritos de ánimo de un grupo de viajeros. Una vez llegados, la emoción de ser uno el que está próximo a embarcarse hace que el corazón lata fuerte.

Hay que elegir si deslizarse con esquís por el agua, si navegar a vela o si entregarse al vértigo del windsurf, y el resto del día se pasa entre aventura y aventura hasta que cae la tarde. Este dique no es una excepción: en la provincia de San Juan se conjugan varios destinos en los cuales la adrenalina dice presente y a los que los deportistas se dirigen una y otra vez para disfrutar de la bondad de sus vistas y su clima.

Ullúm parece el paraíso para los amantes de los deportes. A los que se practican sintiendo la frescura del agua, se suman mountain bike, trekking, recorridos en 4x4, cabalgatas, enduro y parapente por los alrededores del embalse, en los que el contacto con el sol y el viento mantiene despiertos todos los sentidos.

Luego de un día agitado, detenerse un rato a contemplar el paisaje aporta la calma necesaria para respirar profundo y descansar en armonía con la naturaleza. Y, si el calendario acompaña, se puede disfrutar de un trekking bajo la luna llena en el cerro Tres Marías, admirando el dique y la vista de la ciudad.

 

A puro deporte

Las experiencias continúan a toda velocidad al noroeste de la provincia, donde a 7 kilómetros de la localidad de Rodeo, los colores verde y turquesa del agua se combinan con el horizonte cordillerano en el dique Cuesta del Viento.

Allí, con el impulso de ráfagas que pueden llegar a superar los 100 kilómetros por hora (en especial después del mediodía, cuando el viento comienza a soplar más fuerte), los viajeros se animan a practicar kitesurf o windsurf bajo la mirada de los instructores.

Es que aprender desde cero o mejorar las técnicas con la ayuda de especialistas que conocen y enseñan los secretos de cada deporte es una posibilidad que está al alcance en un lugar en el que el viento sopla los 365 días del año y hace circular las embarcaciones y las aventuras.

Esas condiciones climáticas singulares se comparan con las del Barreal de El Leoncito, ubicado al sur de la provincia, cerca de la localidad homónima. En especial de noviembre a marzo, los deportistas llegan para subirse a las carrovelas y desplazarse velozmente y sin miedo por esta extensa y natural planicie arcillosa. El viento se siente con toda su fuerza, mientras un recorrido vertiginoso permite apreciar la naturaleza plena deslizándose a 135 kilómetros por hora.

Desde Barreal, también se efectúan cabalgatas a la laguna del Tome, a las cuevas de Los Morrillos de Ansilta, y hasta excursiones de varios días por la precordillera y la cordillera en las que se observan grupos de guanacos, vicuñas, águilas moras, chinchillones y pumas, y se encuentra otro momento de conexión con la naturaleza.

Ventana al universo

Próximo al Barreal Blanco, la visita imperdible es al Parque Nacional El Leoncito para conjugar las actividades del día con el encanto de las noches sanjuaninas. Siempre con el paisaje precordillerano alrededor, siguiendo el camino que nace a la derecha desde el ingreso, unos kilómetros y unas charlas más tarde se llega al Complejo Astronómico, que permite disfrutar de un espectáculo único.

Con un promedio de 270 a 300 noches despejadas por año, la transparencia y claridad del cielo que cubre a los viajeros en cualquier visita a los observatorios Cesco y Casleo hacen que cualquiera sienta que puede tocar las estrellas con las manos. La tecnología acompaña, y las conversaciones sobre cuál es el nombre de cada astro o la espera para ver quién descubre primero una constelación se suceden de a ratos.

De vez en cuando, transitando el sendero se divisa a lo lejos un guanaco, un zorro colorado o un suri cordillerano, y hasta se puede avistar un cóndor, o descubrir los petroglifos y restos del Camino del inca que se encuentran en el parque.

Disfrutar del camping es una posibilidad, tanto como hacer base en la localidad de Barreal, donde hay distintos alojamientos en los que encontrar el descanso y continuar las aventuras al día siguiente. Los inmensos paisajes montañosos estarán ahí, esperando para vivir una escapada inolvidable a la velocidad del viento.

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Fecha de hoy

25/06/2017

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