Colores, sabores y culturas de Misiones

La provincia de la Mesopotamia es una de las más privilegiadas por su paisaje natural. Desde las interminables Cataratas hasta la apacible Posadas. Un viaje increíble.

Por María Meson, especial para De Viaje / Misiones se define por la mixtura de los colores de su paisaje, la amplia gama de verdes de esa naturaleza que explota en cada rincón de la provincia combinada con el rojizo de su tierras; y por la mezcla de culturas que la atraviesa por la cercanía con Paraguay y Brasil, separada por los ríos Iguazú, Paraná y Uruguay.

En Posadas, la capital misionera, al igual que muchas ciudades del litoral argentino, la vida recreativa de sus habitantes transcurre sobre una bella y pintoresca costanera: correr, caminar, reunirse con amigos, tomar mate, nadar en las aguas del Paraná o simplemente contemplar el movimiento ondulante del río que conduce la mirada hacia la ciudad de Encarnación, Paraguay, forman parte de la cotidianeidad de los posadeños.

La integración de la costa a la trama urbana también se disfruta desde los bares y restoranes donde se pueden degustar sabrosos pescados como el pejerrey, el surubí y el dorado de diferentes maneras, a la parrilla o acompañados por deliciosa salsa, o una sabrosa mandioca frita que nada tiene que envidiarle a las papas o a las batatas.

El río se conjuga con las barrancas alfombradas de tupida vegetación que dejan a la vista los rasgos tropicales que proponen esas latitudes y sobre esos desniveles de la geografía ribereña se emplaza un coqueto barrio de grandes casas. Calles adentro, Posadas se caracteriza por su tranquilidad, sus árboles de hojas inmensas, sus plazas de árboles añejos y flores coloridas,. Un ejemplo de ello es la 9 de julio que se encuentra frente a la Catedral, microcentro de la ciudad. Durante los fines de semana se destaca por su ritmo apacible y de lunes a viernes se acelera como toda capital de provincia.

Desde allí, se puede cruzar a Encarnación de varias formas: en auto o en colectivo a través del puente binacional en el que se corre el riesgo de una demora importante, o en tren, que parte desde las cercanías de la cabecera del puente, y sólo lleva ocho minutos, cuesta 18 pesos de ida y tiene el igual valor para el regreso. Para obtener el boleto debe llevarse el DNI ya que previamente debe pasarse por migraciones.

Es importante, tener en cuenta que el país guaraní tiene una hora menos que Argentina, sobre todo para poder organizar la vuelta en tren cuya última salida es a las 16. Al llegar a la estación paraguaya se puede caminar o ir en colectivo hasta la Plaza de Armas que tiene sobre uno de sus vértices una pequeña réplica de un jardín japonés con una pequeña pagoda y puente rojos que surcan lagunas en la que nada coloridos peces.

 

Camino a las ruinas

Pero la oferta en la provincia es amplia y para todas las edades. Un ejemplo son las ruinas de San Ignacio Miní (en guaraní, menor), que se ubican a 60 kilómetros de Posadas; se trata de los vestigios de la obra de los sacerdotes de la Compañía de Jesús que se inició en 1610. Luego se establecieron en la ubicación actual en 1696 huyendo de los asedios constantes de los cazadores portugueses de esclavos. Sin embargo, en 1817 sufrió la destrucción total por el ataque de Paraguay, y finalmente hacia 1940, fue totalmente restaurada.

Los jesuitas erigieron 30 reducciones de indios guaraníes integradas territorial y culturalmente de las cuales San Ignacio, Nuestra Señora de Loreto, Santa Ana y Nuestra Señora de Loreto fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad.

En medio de construcciones de adobe -o lo que quedan de ellas-, el turista se va sorprendiendo por lo que fue el trazado urbano de esa comunidad y la organización que tenían con su plaza, el cementerio y las viviendas de los pobladores, entre otras edificaciones.

Al salir de las ruinas aunque muy cerca de ellas, antes del regreso a Posadas, puede visitarse la casa del escritor Horacio Quiroga, que retrató en Cuentos de la Selva la idiosincrasia del paisaje misionero. Si bien Quiroga es uruguayo de nacimiento, luego se nacionalizó argentino, y en esta región se desempeñó en un primer momento como juez de paz, también fue taxidermista, y construyó sus propias barcazas para surcar los ríos.

Se llega a su morada misionera por un sendero de tacuaras en donde en carteles se puede leer la historia del escritor que colaboró en las excavaciones arqueológicas de San Ignacio Miní. Una vez allí, la vivienda se puede recorrer y en ella encontrar una serie de objetos y herramientas de aquella época que recrean la vida en ese fascinante lugar. Un imperdible: la moto Harley Davidson con la que recorría la ciudad en los años '20. Al final del recorrido, que se extiende por unos 30 minutos, se llega al museo donde se pueden ver fotos, pinturas y comprar algunos de sus magníficos textos.

Maravillosas

Ir a Misiones y no llegar hasta las Cataratas del Iguazú sería algo imperdonable. Son, sin duda, el epicentro de este destino turístico que ofrece a los visitantes una amplia variedad de alojamientos para una estadía placentera, y también de otros atractivos como la Aripuca, el Bar de Hielo, el Parque de los Pájaros y el Hito Tres Fronteras.

El Parque Nacional Iguazú conmueve por tanta naturaleza que se impone en cada paso de los senderos del predio, sobre todo, al admirar los saltos de agua hasta llegar a la Garganta del Diablo donde los turistas se dejan empapar no sólo por la bruma sino también por la belleza que no alcanzan los ojos para experimentar esa sensación de asombro.

Hay quienes sostienen que el lado argentino de las Cataratas es mejor que el de Brasil, aunque podría decirse que son complementarios. Desde este país se tiene una visión panorámica en un tramo del recorrido, luego una pasarela lleva a los visitantes debajo de la Garganta del Diablo donde se siente de cerca la inmensidad de esa pared de agua.

El parque argentino cuenta con la excursión de luna llena que en plena oscuridad permite oír los sonidos de la selva mientras se desarrolla el viaje en tren que lleva a los turistas hasta el ingreso a la Estación Garganta del Diablo para luego recorrer el camino iluminados solamente por la luz de la luna. La excursión se puede contratar de manera anticipada y en caso de suspenderse por razones climáticas se reintegra la totalidad del importe a través del medio de pago que se realizó.

Por otro lado, en Iguazú se encuentra el hito tres fronteras desde donde se pueden ver los mismos monumentos en Brasil y Paraguay, ya que se produce la confluencia de los tres ríos: Iguazú, Uruguay y Paraguay.

 

Más que saltos

A 250 kilómetros de Iguazú está El Soberbio y ya la ruta para arribar a este destino es sumamente interesante. Un sube y baja permanente por las ondulaciones del terreno que se conjugan con la tierra rojiza, el verde de los campos, el azul del cielo, y casitas de maderas de diferentes colores construidas sobre pilotes.

En esta ciudad si bien sus habitantes son argentinos hablan portuñol por la cercanía con Brasil, ya que sólo los separa el río Uruguay de Porto Soberbo. Es muy común escuchar en un negocio hablar a madre e hijo de esa manera o a un grupo de adolescentes en un bar.

También la cultura guaraní se saborea a través de platos como el chipá guazú, un pastel de choclo con queso, y también ñoquis de mandioca, harina que le otorga a esa pasta una textura suave y liviana.

Asimismo, el visitante comienza a disfrutar de la naturaleza desde que inicia el trayecto que une El Soberbio con el Parque Provincial Moconá con sus miradores que ofrecen hermosas vistas panorámicas. El predio se encuentra en la Reserva Biósfera Yabotí declarada como tal por la Unesco en 1995.

En el Parque se encuentran los Saltos del Moconá(“el que todo lo traga”) una gran falla geológica sobre el río Uruguay, entre las desembocaduras de los arroyos Pepirí Guazú y Yabotí. Se trata de un cañón de 3 kilómetros de largo con caídas de agua paralelas a su cauce de 5 a 15 metros de altura; y se distinguen por disponerse de manera longitudinal y no transversales como la mayoría de las cascadas.

Los turistas podrán recorrer los senderos naturales descubriendo los ejemplares de los diferentes especies que pueblan una de las regiones de mayor biodiversidad del planeta y también visitar el mirador sobre el Río Uruguay.

En Misiones se respiran aires tropicales en portugués, guaraní, español que se amalgaman con los tradiciones europa del este que oyen en las voces y en la música que suenan en las radios locales.

Minas de Wanda

La localidad de Wanda es famosa por sus minas de piedras semipreciosas y diferentes tipos de cuarzos. Transitando 60 kilómetros por la ruta 12, desde Iguazú se llega a la Compañía Minera Wanda, que comenzó sus actividades en el año 1994, cuando el yacimiento Selva Irupé (descubierto en el año 1976) se convirtió en el primero de piedras preciosas de la provincia de Misiones.

Allí se obtienen después de un proceso de trabajo amastistas, aragonitas, cuarzos y ágatas, entre otras piedras, destinado a piezas de joyería que pueden adquirirse en el lugar.

Este sitio cuenta con un servicio de visitas guiadas, con el que los turistas pueden apreciar los diferentes sectores del yacimiento, sus talleres y los salones de venta.

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Fecha de hoy

19/10/2017

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