Por los caminos misioneros

La provincia del norte de nuestro país ofrece un abanico de placeres. Yerba, té, y una gastronomía única sobre el Paraná.

Regalarse una escapada a Misiones es ideal para cambiar de aire, renovarse y volver con recuerdos imborrables. Bordeando el río Paraná, se descubren los sabores de esta provincia, en donde cada rincón sorprende con delicias especiales. Un itinerario para sumergirse con curiosidad en costumbres y paisajes de tierra colorada, leyendas y mitos guaraníes.

Las exquisiteces de la gastronomía local tientan a probar cosas nuevas y a entrar en una sintonía distinta. Yerbatales, plantíos frutales, campos ganaderos… La experiencia se vive en medio de sabores intensos y la naturaleza exuberante presente en las chacras misioneras, donde los anfitriones reciben con su amabilidad y calidez, dispuestos a compartir su vida diaria con los visitantes.

La tranquilidad está a la orden del día en los paisajes campestres, y una escapada es perfecta para entregarse a la calma de sus costumbres y degustar las comidas misioneras. Cualquier día comienza con un desayuno típico: m'beyú, reviro (preparación en base de harina, sal, grasa o aceite), chipás, pan casero y dulce de caña. Todo, por supuesto, entre mates y charlas que se suceden con naturalidad. Tereré en mano, el itinerario sigue con cabalgatas y paseos por el río, en donde las aves regalan un espectáculo colorido y alegre.

Luego, para ir probando a la espera del almuerzo, mandioca frita en bastoncitos, sopa paraguaya, chipa guazú y queso criollo son la antesala de un asado o una comida bien casera, con historias sobre los tesoros jesuitas y la selva misionera como postre.

Campo Viera (sede de la Fiesta Nacional del Té, en febrero) Leandro N. Alem y Oberá son las localidades de la Ruta del Té. Los curiosos tienen la posibilidad de aprender a cosechar, elaborar y realizar todo el proceso para finalmente probar, como dicen los entendidos, un “té virtuoso”.

Bajo un árbol centenario, por una mesa de cata pasa toda una variedad de esta infusión acompañada con masas finas, mientras cae la tarde y el paisaje abraza a los viajeros con su vegetación frondosa. El descanso pleno se combina con paseos acuáticos, trekking, recorridos en carruajes tradicionales y safaris fotográficos en los que se vive la sensación de adentrarse a fondo en el universo de la selva lleno de verde y vida.

Una copa de licor casero de limón para brindar por la deliciosa experiencia y a disfrutar de la cena y un sueño reparador, porque al día siguiente más comidas y productos típicos esperan en lo profundo de los paisajes misioneros, en esta singular mezcla de cultura y naturaleza.

 

Yerba Mate

La Ruta de la Yerba Mate, única en el mundo, es un itinerario hermoso entre paisajes siempre ondulantes y verdes, que  invita a seguir viajando para conocer en profundidad uno de los productos argentinos más cotidianos.

Organizada en circuitos, cada viajero puede tomarse el tiempo de recorrerla a su manera. A 61 kilómetros de Posadas, la ciudad de Apóstoles –sede de la Fiesta Nacional de la Yerba Mate, en noviembre-, puede ser un buen punto de partida junto a las localidades de Leandro N. Alem, Oberá y Andresito, que aguardan para aprender más y más sobre esos mates que se comparten todos los días.

Participar de su proceso de elaboración en los establecimientos implica observar desde la cosecha hasta el secado, la molienda y el envasado de los paquetes finales, esos mismos que solemos abrir en nuestros hogares. El perfume de la yerba fresca invade cualquier cabalgata o caminata por los senderos de las plantaciones, donde también se admiran de cerca las hojas que crecen bajo el sol misionero.

Aprender a catar diferentes tipos de esta planta, descubrir sus propiedades energizantes y conocer en detalle la “ceremonia del mate” es ideal para traerse este ritual con uno y compartir la sabiduría con familiares y amigos a la vuelta del viaje.

Una grata sorpresa espera a los de paladar curioso, porque en la ruta también van a encontrar para degustar toda una diversidad de platos, postres y bebidas que se preparan con la yerba, en medio del entorno rural más hermoso. Panes, quesos, helados, alfajores, bombones, licores y hasta cervezas se combinan con este producto típico de la zona, con un resultado que fascina a más de uno.

Para hacer la experiencia completa, muchos eligen descansar en el casco antiguo de una estancia o en la casa de algún lugareño dispuesto a compartir las costumbres de las familias rurales.

De paso, la ruta, enlaza con otros atractivos de la región. Conocer las Cataratas del Iguazú, los saltos del Moconá o viajar al pasado en las Misiones Jesuítico-Guaraníes: todo es posible en esta tierra donde reinan las aguas y los colores, en un viaje que conecta con uno mismo entre sabores y naturaleza.

Más info

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@viajaportupais 

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Fecha de hoy

21/08/2017

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