Adrenalina en La Rioja

La provincia conquista con su relieve montañoso y sus sabores únicos. Desde las aventuras en parapente hasta un recorrido por el mayor tesoro provincial: el Parque Nacional Talampaya.

Considerado uno de los escenarios más importantes del mundo por sus condiciones meteorológicas, su altura y topografía, el Cerro de la Cruz ofrece una vista panorámica única e indescriptible de la ciudad de La Rioja, la quebrada y los extensísimos llanos. Desde la cima, el paisaje deslumbra y se contemplan vistas del Lago Dique Los Sauces, de la quebrada y de los llanos.

Y una forma de recorrer esta zona es, para los más osados, desde el aire. La adrenalina crece, el pulso se acelera cada vez más a medida que llega el momento del despegue y la sensación de libertad que se siente en pleno vuelo en aladelta o parapente es incomparable. Luego, a un suave planeo le sigue un aterrizaje perfecto y, para los que se animen, otro vuelo más. La escena tiene lugar en la provincia de La Rioja, donde se hacen presentes amantes de este tipo de deportes y nadie se queda sin ver satisfechas sus expectativas.

Es que las tierras riojanas son ideales para la aventura y hacia allí se dirigen viajeros de todo el país en búsqueda de un descanso del trajín cotidiano. La adrenalina se respira en el aire, se siente en el suelo y se esconde en lo profundo de la montaña. Por toda la provincia, distintos destinos permiten sentir el vértigo de actividades apasionantes, entender la historia del lugar y de los caudillos. El paisaje y el punto de vista pasan de un extremo a otro según se cambie la actividad y La Rioja se observa desde lo alto o bien desde sus llanos.

Si lo que se busca es la velocidad, la zona del Corredor del Bermejo, desde Chilecito hasta Famatina, Vinchina y Pagancillo, sorprende con recorridos en 4x4 que se adentran en la naturaleza. La emoción de encontrarse con lugares inexplorados se descubre a medida que se van marcando nuevos caminos y la variedad de suelos presenta desafíos constantes para superar.

La velocidad también se palpita en el complejo Vientos del Señor, en el Departamento de Arauco y a 90 kilómetros de la capital provincial, donde los vientos superan los 50 kilómetros por hora. Por este motivo, cobija a cientos de viajeros que llegan a El Barreal de Arauco para subirse a las carrovelas y desplazarse velozmente y sin miedo por la extensa planicie arcillosa. El viento se siente en la cara, mientras un recorrido vertiginoso permite apreciar la naturaleza plena y, así, el instante se vuelve inolvidable.

Los apasionados por los deportes extremos encuentran desafíos a cada paso. Un vuelo en parapente un día, senderismo en otro, longboard y escalada en distintas jornadas van sumando experiencias en un viaje lleno de emoción.

La travesía continúa en la mina La Mejicana, a 6 kilómetros de Chilecito, donde la aventura y el pasado minero habitan en la altura. Recorrer lo que fue el camino del histórico cablecarril (construido allá por 1903) deja una sensación que vibra en todo el cuerpo. Sus antiguas estaciones se destacan en medio del silencio y las vistas del horizonte quitan el aliento, ya sea caminando hasta las paradas uno y dos, a caballo o haciendo trekking mientras se asciende hasta las que se ubican en lo alto. Llegar y contemplar desde la última la postal inmensa de Chilecito y Famatina es la recompensa extra de un viaje que todavía tiene mucho por ofrecer.

Al oeste de la provincia, el Parque Nacional Talampaya (declarado Patrimonio Mundial junto con su vecino sanjuanino, el Parque Provincial Ischigualasto) se levanta como un lugar único de murallones inmensos y como un sitio arqueológico imperdible.

La aventura entre colosales paredes rojas se vive caminando por la tierra árida, paseando en bicicleta o en 4x4. Allí, oír el eco de las aves en los cañones durante una excursión nocturna bajo la luna llena entraña tanta emoción como una velada en el camping resguardado por el cielo estrellado.

Llega la calma

Luego de tanta acción, caminar por los valles riojanos, sus viñedos y las bodegas con salas repletas de barricas de roble, es una forma de descanso que llega para colmar el espíritu. Conocer y aprender acerca de la cultura del vino entre las sierras del Famatina y el Velasco, observar los procesos de producción y, finalmente, degustar las diferentes cepas, propician el esperado recreo y el placer de realizar una pausa.

El almuerzo se presenta con aromas y sabores típicos. Los viajeros se sientan a la mesa, donde un chivito, un cabrito o un cordero acompañan el rico perfume floral y frutal del Torrontés, la única cepa auténticamente argentina.

A la hora del postre, los dulces conquistan los corazones y La Rioja se destaca por sus nueces y el membrillo. Algunos visitantes se llevan alfajores de turrón o de torrontés para continuar su travesía o incluso para regalar como tesoro de semejante recorrido.

Sin dudas, los paisajes montañosos, los suelos cambiantes y los vientos siempre presentes son el escenario perfecto de unas vacaciones o una escapada, que se combinan con increíbles sabores y hacen a una experiencia completa y exquisita.

Un viaje diferente que lleva a olvidarse de la rutina y disfrutar de los siempre emocionantes atractivos riojanos, en una tierra que sorprende en cada valle, en cada cuesta.

 

El Dato

La Provincia de La Rioja vive cada año su fiesta folclórica y popular en febrero: La Chaya. En los barrios, pueblos y calles se mezclan la harina, la albahaca y el vino para celebrar una tradición ancestral, conjugando el antepasado originario y el legado diaguita al celebrar el éxito en la recolección de frutos, aquellos que la tierra sabiamente devolvió a manos del agricultor. Se trata de un carnaval diferente en el que durante tres días corridos se avistan coloridos desfiles, shows folclóricos y los tradicionales “topamientos” (acercamiento festivo), entre bailes y gritos y mucha harina. Al llegar a estas tierras, los españoles se encontraron con una fiesta singular de agua y danza que celebraban los diaguitas festejando la finalización de las cosechas, aunque en La Rioja de hoy esté muy ligada al Carnaval.

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Cómo llegar

En auto desde la ciudad de Azul hasta La Rioja capital habrá que recorrer 1.400 kilómetros con un costo de unos 2100 pesos en combustible; desde Pehuajó son 1.070 km. En avión hay vuelos de Aerolíneas Argentinas desde Aeroparque a 2670 pesos. Y se consiguen paquetes con vuelo y hotel para dos personas por cuatro noches ronda los 6.500 pesos.

Dónde dormir

las opciones en la provincia son muchas y para todos los bolsillos. La noche en el Hotel Pucará de la capital arranca en los 750 pesos, y en el GM Rooms ubicado en pleno centro, 1.150 pesos. La habitación doble en El Viejo Molino de la ciudad de Chilecito ronda los 650 pesos, y en Pircas Negras de Villa Unión unos 1.200 pesos.

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Fecha de hoy

25/06/2017

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