San Juan, con sabor a Syrah

La provincia permite mezclar los caminos del vino con tiempos que se acercan al origen del universo. Tierra mágica para visitar todo el año.

Nuestro país ofrece, en cada destino, una combinación perfecta entre paisajes impresionantes y la calidez con que la gente comparte su cultura. A lo largo de la Cordillera de los Andes, por ejemplo, el país alberga múltiples escenarios plenos de maravillosos aromas y sabores provenientes de los vinos que se elaboran.

Todo el año se viven experiencias de turismo del vino inolvidables y llenas de pasión que combinan cultura, disfrute y gastronomía. Cada provincia presenta un entorno natural que la identifica y tradiciones milenarias que son el alma de cada pueblo.

Una recorrida por la tierra del vino es ideal para conocer una inmensa paleta de cepas, sabores y geografías. El itinerario, lejos de ser lineal, invita a pasear por cada región para disfrutar de los secretos que aguardan allí.

Los visitantes participan de experiencias en viñedos y de las fiestas populares dedicadas al vino, a la tradición y al trabajo de todo un año. Argentina es tierra de vinos, que invita a descubrir y elevar los sentidos.

San Juan, la segunda gran productora de vinos del país, propone un itinerario por bodegas familiares y de grandes producciones. Sus cepas provienen de plantaciones que se despliegan sobre suelos áridos y bajo soles incipientes. El viento Zonda es un factor natural presente en sus terruños: los valles de Tulum, de Ullum, del Pedernal.

La provincia cuenta con una tradición vitivinícola de arraigo cultural, fruto de los inmigrantes radicados en su suelo. Desde comienzos del siglo pasado, los viñateros ya organizaban la plantación de sus parrales, bien al estilo español.

El premio sanjuanino se lo lleva el Syrah, pero su producción incluye otros grandes vinos: el Sauvignon Blanc, el Chenin y el Chardonnay y, entre los tintos, el Cabernet Sauvignon y el Malbec. Este territorio de grandes vinos también fue hábitat de grandes dinosaurios.

Pero el que llega hasta esta provincia combina el vino con paisajes que difícilmente olvidará. A 330 kilómetros de la capital provincial, el Parque Provincial Ischigualasto, conocido como “Valle de la Luna”, asombra por su paisaje extraplanetario junto a restos de dinosaurios expuestos naturalmente.

Reconocido por la Unesco como patrimonio mundial, este territorio es un extraño marco que nos remonta a la era mesozoica, millones de años atrás. Sus inmensas piedras trabajadas por vientos y lluvias componen extrañas formas que son un contraste bellísimo con los cielos, al amanecer y su luna llegada la noche.

El recorrido que se hace en auto nos lleva por “El gusano”, una figura donde las areniscas pardas y los negros niveles de carbón dan cuenta de cómo era el parque en el Triásico Medio, o “El Valle Pintado”, una especie de lomadas redondeadas estériles de plantas, formadas por la erosión del agua en rocas arcillosas y arenosas de colores variados. “La esfinge”, “la Cancha de bochas”, “El submarino” y “El hongo”, una llamativa forma que es resultado de la erosión del agua entre su base formada por arcillas fácilmente friables y su techo areniscoso, son parte del paseo que uno hace en este parque que se extiende a lo largo de más de 60 mil hectáreas.

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Fecha de hoy

16/12/2017

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