Bajo el encanto galés

En medio de un valle soñado se levanta Esquel, una ciudad de Chubut que cuenta con atractivos para todo el año. Cerca de allí, junto a Trevelin, uno puede descubrir las tradiciones de inmigrantes que llegaron hace 150 años a la zona.

Por Fernando Delaiti, especial desde Esquel / El humo que sale de las chimeneas; el olor a leña ardiendo; los picos blancos que rodean la ciudad; la fina nevada que cae sobre los gorros de lana. Todos indica que estamos en una ciudad de la Patagonia y que es invierno. Se trata de Esquel, un lugar mágico enclavado en un valle rodeado de estepa y bosque andino, donde supieron estar hermanados pueblos originarios y galeses, que desembarcaron en la provincia hace 150 años. Bosques, lagos, cordillera, glaciares colgantes y nieve, son sólo algunos de los paisajes que se podrán disfrutar en esta comarca amable y tranquila, de casas bajas y cabañas alpinas.

Para aprovechar el viaje hay que dejarse sorprender por una historia rica, que tiene a Tehuelches y Mapuches como protagonistas. Los primeros eran un pueblo nómade que basaba su economía en la caza y en la recolección de productos de la tierra. Los otros, también cazadores con flechas y boleadoras, llegaron al territorio hacia el siglo XVII, desde el otro lado de la cordillera, y desplazaron a los Tehuelches. En la actualidad, la lengua Mapuche sigue viva en sus descendientes que, pese a las dificultades, conservan con ella parte de su cultura. Y una comunidad para palpar ello es la de Nahuel Pan, que queda a unos 18 kilómetros de Esquel y a la que se puede llegar a través de la famosa Trochita.

El Viejo Expreso Patagónico, tal su nombre oficial, ofrece paseos que parten de la ciudad y que nos llevan a dar una vuelta por un pasado que se mantiene intacto. Esta formación que llegó a la ciudad por primera vez en 1945 y es considerado de trocha económica por sus 75 centímetros de ancho, hace un recorrido de 48 kilómetros desde Esquel hasta Nahuel Pam, y ocasionalmente llega hasta El Maitén, donde están los talleres centrales de las locomotoras.

Durante el trayecto de una hora, en cada uno de los cinco coches de origen belgas (hay de primera clase, de segunda y reciclados), un guía turístico describe el paisaje y narra la historia de este singular medio de transporte. Las locomotoras fueron construidas por las tradicionales firmas Baldwin y Henschel, de Estados Unidos y Alemania, y datan de 1922. “En el actual recorrido turístico, la locomotora necesita para su funcionamiento alrededor de 100 litros de agua por kilómetro. Como el depósito tiene una carga máxima de 4 mil litros, en otros tiempos era necesario contar con bombas de agua a la vera de la vía para volver a cargar el tanque”, cuenta Daniela, la guía al lado de la salamandra ubicada en el centro del vagón, que en los años de apogeo sirvió como centro de reunión de los pasajeros que se arrimaban para protegerse del frío en el largo viaje.

El trayecto original del Expreso Patagónico era de 402 kilómetros, entre las localidades de Esquel y la rionegrina de Ingeniero Jacobaci, y duraba entre 15 y 20 horas, según la estación del año y las condiciones climáticas. Cuenta con el récord de ser el trayecto más extenso del mundo para este tipo de trocha y con más de 600 curvas en todo el camino. Pero en la década del '90, como muchos ramales del país, cayeron en desgracia. Sin embargo, el apoyo del Gobierno provincial y la lucha de los trabajadores volvió a darle vida. Pedro, hijo y nieto de ferroviarios, es uno de los que hoy maneja la locomotora y relata parte de esa historia como así también cómo funciona la formación. “Los viejos maquinistas pueden manejar con los ojos cerrados de tanto conocer el camino. Es increíble lo que saben. Y manejar una de estas no es nada fácil”, dice entre risas.

Al llegar a Nahuel Pam, nombre que hace honor al cacique Sergio Nahuelpan, se puede visitar el Museo de Culturas Originarias y la feria local, situada en la misma estación. En ese mercado, los habitantes de la zona ofrecen productos artesanales, tortas, dulces, orfebrería, textiles, tejidos y talabartería, entre otros productos. Tras unos 45 minutos en el lugar, se emprende el regreso, para continuar con la sesión de fotografías que incluye el vapor que se dibuja y entremezcla con las nubes, siempre con el cordón montañoso Nahuel Pan de fondo.

Pero la historia de los pueblos originarios tienen un fuerte vínculo con la inmigración, y esta tierra es testigo de ello. Fue el 28 de julio de 1865 cuando el barco "Mimosa" llegó a la zona del Golfo Nuevo y 153 colonos galeses pisaron tierra y se instalaron en Punta Cuevas, en las cercanías de la actual Puerto Madryn. Al darse cuenta de que el lugar carecía de agua dulce, emprendieron el camino hacia el valle del río Chubut, donde comenzó la fundación de ciudades. En la zona del Valle 16 de Octubre, ubicado a 25 kilómetros de lo que hoy es Esquel, decidieron instalarse para poder continuar con sus costumbres que los mantenía unidos y cercanos a su tierra de la que habían escapado perseguidos. Actualmente, esas tradiciones se mantienen, tanto en la comida, en la religión como en la música, y el turista lo puede disfrutar todo el año.

Los galeses, claramente, son un pueblo religioso, hasta el punto que ellos mismos suelen decir que cuando un inglés llega a un lugar, lo primero que construye es un negocio; un norteamericano, una escuela; y un galés, una capilla. Las capillas galesas, con sus fachadas sobrias de ladrillos cocidos y sus techos de chapa a dos aguas, son el distintivo de todas las ciudades chubutenses. Una de ellas está en pleno centro de Esquel: la Capilla Seion, que terminó de construirse en 1915 y es una de las 18 que se mantienen en la provincia. Con revoques de barro y sin hierro en su construcción, tal como cuenta la guía Verónica Buss, “se mantiene en pie de pura fe”. En su interior cálido, se pueden encontrar el sillón para el predicador, una pequeña biblioteca con una biblia galesa y un armonio a pedal de 1875. “Las capillas para los galeses eran un lugar de reunión dominical, con ensayos y presentaciones de los coros y la ceremonia del té. Y eso hoy se mantiene en tradiciones como el Eisteddfod, que son festivales artísticos y culturales”, relata Buss, cuya bisabuela integró la segunda familia que llegó de Trelew a la zona, cuando a fines de 1800 se tardaba en hacer ese trayecto unos tres meses en carreta.

Para profundizar aún más el contacto con la cultura galesa, hay que transitar unos 24 kilómetros por la ruta 259 hasta llegar a Trevelin, un calmo pueblo cordillerano. Un buen comienzo para sambullirse en esa cultura europea es el Museo Molino Los Andes, en el que se encontrarán objetos, vestimentas e imágenes y una cronología completa de la vida en el valle, los periplos de los primeros habitantes y la impronta que esta población le imprimió al lugar. Si bien hay varios circuitos turísticos para recorrer, uno infaltable es el que por la misma ruta 259 nos puede llevar hasta la ciudad chilena de Futaleufú, donde se puede disfrutar de la adrenalina de los rápidos de su río.
 

Rumbo a Trevelin
Uno de los atractivos de este circuito son las cascadas de Nant y Fall (arroyo de los Saltos), a 14 kilómetros de la localidad. Hasta allí se puede llegar en auto o bien, los más aptos, en bicicleta, aunque las lomadas no son para improvisados. Una vez en la reserva de unos 47 kilómetros, el viajero transita por un camino serpenteante rodeado de ñires, cipreses y rosa mosqueta hasta toparse con las tres cascadas formadas por el arroyo Nant y Fall que nace en el lago Rosario y desemboca en el río Corintos, en su recorrido hacia el lado chileno. La más espectacular es la última, llamada “La Larga”, que cae de 65 metros de altura, frente al cual se abre un cañadón que ofrece una majestuosa vista.

Rumbo hacia el oeste, la siguiente parada es el Museo "Molino Nant Fach", que significa Casa del Arroyo, donde además de un paisaje soñado, el atractivo viene de la mano de su anfitrión, Mervyn Evans, que con su fantástico relato nos recrea un pasado real, donde los molinos harineros fueron el eje de la producción del valle. Descendiente de galeses, construyó un viejo molino de agua como los que habían levantado los pioneros y que puede producir unos 600 kilos por día, sin motores contaminantes. “El trigo en esta zona fue muy prestigioso. Pero la producción del sur del Paralelo 42 no fueron subsidiados durante el Gobierno de Perón y eso complicó la subsistencia”, cuenta Evans, dentro de una sala donde no sólo puede verse al molino funcionando sino además recuerdos de sus antepasados. “¿Funciona eso?”, pregunta un turista señalando un antiguo armonio. “A ver”, responde desafiante el anfitrión, y sus dedos se mueven para llenar la sala de Soleado, la canción que inmortalizó la película Nazareno Cruz y el lobo.

Evans, además, comenzó a construir un inmenso galpón de 600 metros cuadrados donde levantará una réplica de un viejo poblado con su herrería (ya está terminada), su almacén de ramos generales y mucho más. En el lugar se pueden encontrar trilladoras de principios de siglo, autos Ford T y Ford A y tractores. Aunque no la réplica de la avioneta Fieseler Storch, que construyó a partir de los planos que un cordobés le cedió, y que es famosa por ser parte de la conocida Operación Roble, el rescate ejecutado durante la Segunda Guerra Mundial en la un que comando de paracaidistas liberó al dictador italiano Benito Mussolini. “Los vecinos me dicen si aseguré el avión. Yo les dije que mejor aseguren sus casas”, dice, entre risas.

En el camino de la ruta 259 aún quedan sorpresas para los turistas; un criadero de truchas; un ahumadero de truchas, jabalíes y ciervos con degustación y más adelante los viñedos más australes del país. Todo este recorrido puede hacerse en pocas horas por lo que, para los más aventureros, es recomendable llegar hasta Chile y cruzar la frontera hasta la pintoresca Futaleufú.

Respiro natural

De vegetación exuberante que sirve como protección de coihues, ñires, cipreses y lengas que rodean los lagos Futalaufquen, Verde y Menéndez, el Parque Nacional alberga en su interior la magia del paisaje andino-patagónico, con senderos entre bosques y valles y una variada diversidad de flora y fauna.

Creado en 1937 con el objetivo principal de proteger los bosques, la estrella del lugar es El Abuelo, un ejemplar de alerce que supera los 52 metros de altura, tres metros de diámetro y más de 2.600 años de edad. Uno de los ingresos al Parque es desde Esquel, por la ruta provincial 71 hasta la pequeña localidad de Fuataufquen donde se encuentra la intendencia y una capilla. Desde allí, el visitante puede elegir entre los diferentes itinerarios, como la aventura de recorrer el sendero de la Huella Andina y sus capilares. También desde la Villa se puede "rumbear" hacia el arroyo Los Pumas, la Cascada Tio Mindo, los Cinco Saltos, o arriesgarse a trepar la cumbre del Cerro Alto El Dedal, de casi 2 mil metros de altura.

Otro hito indiscutido es el glaciar Torrecillas, un ventisquero colgante en retroceso que, a diferencia del Perito Moreno, se erige en las alturas, sobre una montaña. Una excursión combina navegación lacustre y trekking y lleva hasta los pies del ventisquero, donde se encuentra un lago proglaciar que crece año a año debido a los desprendimientos de bloques de hielo.

Pero los que llegan hasta Esquel, también pueden aprovechar de la aventura natural a pocos kilómetros de la ciudad. “En los últimos años hemos desarrollado una serie de senderos para toda la familia y con miradores para que se pueda apreciar desde la altura todo el valle”, cuenta el secretario de Turismo local, Américo Austin. Se trata de los senderos del Cañadón de Borquez, las Muticias (es la flor de Esquel) y el del Arenal. “La idea es que unan al recorrido de Huella Andina. Queremos aprovechar además que está de paso hacia la Laguna la Zeta, un lugar que atrae a miles de viajeros durante el verano”, agrega.

Justamente a pocos pasos de allí, en el patio de la ciudad, está la Reserva Natural Urbana “Laguna La Zeta”, un remanso de la naturaleza de 900 hectáreas y repleto de pinos “importados”. También hay sectores donde se conservan los bosques nativos de cipreses, maitenes y ñires, entre otras especies. Al ingresar a la zona, lo primero que se observa es una glorieta, que es el punto obligado en el que la gente se fotografía o contempla el paisaje. Pero a unos 200 metros hay una playa, que permite un relax soñado.

 

PASTAS, TÉ Y TORTAS PARA REPONER ENERGÍAS

A la hora de reponer energías, la gastronomía de la zona es variada y exquisita. A su vez, la ceremonia del té galés, en Trevelin, es un imperdible: consta de una mesa llena de escones, panes caseros, mermeladas y, por supuesto, la emblemática torta galesa, con frutas secas y azúcar negra. Un buen punto para conocer esas tradiciones es Nain Maggie, con tortas de altísima calidad, como la de crema, que es, como suele decirse, un viaje de ida.

Desde el año 1891, la abuela Margarita, Nain Maggie, integrante de unas de las familias galesas que se afincaron en el valle, trasmitió con lucidez sus recuerdos, vivencias y costumbres que aún hoy se mantienen en un local cálido y que cuenta con una casa de ventas de recuerdos y hasta de tortas galesas, si la idea es volver con un recuerdo y quedar más que bien. Aunque si por ese poblado la elección es comer bien, la parrilla Oregón, de la familia Contreras. Allí uno puede hacerse un festín entre la picada, el asado y el buen vino.

Ya en Esquel, un clásico para comer las mejores pastas de la provincia, es Don Chiquino, de Sebastián Fredes,. Un joven que tuvo su paso por Barcelona, tiene familia en Tres Arroyos y que combina platos exquisitos con juegos “mágicos” para amenizar la espera. Además, los viajeros que llegan hasta la ciudad buscan en la carta los deliciosos ahumados, corderos patagónicos y truchas.

Finalmente, uno no puede dejar Esquel sin probar los famosos chocolates de Braese. Ya sea para consumo propio o para regalar, este local de productos artesanales funciona desde 1976, siempre bajo la atenta supervisión de Inés. Bombones, alfajores, dulces, licores y mucho más, componen un abanico interminable de exquisiteces que trascendieron la Comarca Los Alerces.

video

Descargá el suplemento

Fecha de hoy

11/12/2017

tweets recientes