Nieve en la tierra del vino

Un viaje al corazón de Mendoza. Bajo el ala de las cumbres, paisajes de aventura, historia, aromas y sabores donde todos los sentidos viven una fiesta.

Custodiada por las cumbres más altas de América, siempre nevadas, y atravesada por ríos salvajes, viñedos, olivos y frutales perfumados, Mendoza es una tierra hermosa durante todo el año. Sinónimo de vendimia y aventura, es también escenario de proezas, donde la fuerza del hombre convirtió a los desiertos en oasis y el coraje de un pueblo acunó la gesta de la Independencia latinoamericana.

El horizonte cordillerano es el faro para el gran desafío de la montaña: a 6.960,8 metros sobre el nivel del mar, late el Aconcagua. En invierno, los valles de altura se visten de blanco: la nieve luce radiante y los esquíes dominan el paisaje.

El Valle de las Leñas y Penitentes convocan a los visitantes más exigentes. Por la Ruta 40, el camino lleva al Valle de Uco. Zona de fincas rurales, aquí la tonada marca el ritmo con que se redescubre la vitivinicultura local. Hacia el sur, los entusiastas de la aventura se reúnen en ceremonia en el Cañón del Atuel. Una copa del más exquisito Malbec espera y recibe al viajero en cada tramo del camino, para acompañar imperdibles sabores locales. La cocina es un arte por estos pagos. En Mendoza se celebra el placer. Todos los sentidos viven la fiesta.

En Penitentes, menos de 200 kilómetros al oeste de la ciudad de Mendoza, la nieve se disfruta desde muy temprano. Luego de un sabroso desayuno, es momento de colocarse los equipos para salir esquiando directamente desde la puerta de los resorts ubicados al pie del cerro. Desde allí, todos los caminos conducen a lugares impactantes. Muy cerca se encuentra el Aconcagua, “el techo de América”.

Las Leñas, sur provincial, a 75 kilómetros de Malargüe, es uno de los centros de esquí de la Argentina más reconocidos a nivel internacional, elegido por deportistas profesionales del hemisferio norte para un entrenamiento extremo, por su geografía con elevaciones únicas. Luego de una jornada plena de actividades, en la base del cerro los sabores se hacen presentes de la mano de prestigiosos establecimientos gastronómicos, que invitan a cerrar el día con un buen Malbec y un atardecer con vista al valle.

Cuenta con veinticuatro pistas y variantes aptas para principiantes, avanzados, expertos y competición. Diez están homologadas por la Federación Internacional de Esquí, para competencias internacionales de descenso, slalom, slalom gigante y slalom especial. También hay dos sectores para esquí fuera de pista y una pista para esquí de fondo. La pista Eros tiene iluminación para la práctica de esquí nocturno.

A estos centros se suman el parque de nieve Los Puquios, ideal para aprender a deslizarse en la montaña, y el centro de montaña Vallecitos, donde la nieve se combina con diversas y entretenidas actividades de aventura para disfrutar las vacaciones en familia.

 

Vivir la aventura

Hacia el sur, San Rafael y Malargüe son definitivamente destinos de aventura. Ubicada sobre el río Diamante, San Rafael es la segunda ciudad en importancia de la provincia después de la capital. Funciona como base para las actividades turísticas del sur. Entre otras posibilidades, se recomienda visitar el Parque Hipólito Yrigoyen (el pulmón verde), la Casa de Elena y Fausto Burgos (promotores culturales de la zona), la catedral de San Rafael Arcángel y el Museo de Historia Natural.

Otro punto Imperdible es el Cañón del Atuel. A lo largo de casi 70 kilómetros,  parte del salto de El Nihuil –en cuyos alrededores de dunas se realizan expediciones en 4x4-, atravesando variadas y extrañas formaciones geológicas, lagos y altísimas paredes de piedra.

Es escenario de propuestas para corazones aventureros: rafting de diferentes tiempos y grados de dificultad, de entre 6 y 16 kilómetros y de 40 minutos a dos horas. Kayak, buceo, pesca, escalada, rappel, mountain bike y cabalgatas, las opciones son diversas.

También se realizan trekkings a sitios con vestigios precolombinos. El embalse Valle Grande, con sus aguas calmas, es el favorito para la contemplación de la naturaleza. Sobre el caudaloso río Atuel, justo donde dobla la Ruta 40, el pequeño pueblo de El Sosneado invita a disfrutar de la naturaleza cordillerana. En la Laguna Blanca, se avistan aves acuáticas, y en las Termas del Sosneado se recuperan energías para seguir el viaje.

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Fecha de hoy

21/08/2017

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